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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 189

Lucía no tenía ni idea de adónde pensaba llevarla Lucas.

De repente, un ruido inoportuno y vergonzoso rompió el silencio del auto: su estómago gruñó con fuerza.

Lucía se tensó al instante.

Era la hora de la cena, y habitualmente a esa hora ya estaría en casa, sentada a la mesa con su familia.

Lucas soltó una carcajada burlona. —¿Tienes hambre?

Se dirigió al chofer: —Busca un buen restaurante cerca y detente.

Luego, miró a Lucía con una sonrisa torcida. —Primero vas a comer. Si te mato de hambre y te pasa algo, la gente va a decir que soy un abusivo.

Lucía quería negarse con todas sus fuerzas, pero temía que, si contradecía a ese psicópata, terminara desquitándose nuevamente con la fábrica de Santiago. Resignada, envió un mensaje a su familia avisando que cenaría fuera.

Una vez sentados en el restaurante, Lucas comentó casualmente: —Don Guillermo ya le dio el visto bueno a Jimena...

—Te sugiero que dejes de buscarte problemas con ella.

—La mansión millonaria que compró Alejandro ya está en proceso de remodelación.

El mensaje era claro: la boda de Alejandro y Jimena estaba a la vuelta de la esquina.

Con cada frase, Lucas escrutaba el rostro de Lucía buscando alguna reacción. Pero ella simplemente masticaba su comida en silencio, con las mejillas infladas y la mirada fija en el plato, sin inmutarse lo más mínimo.

Satisfecho con su indiferencia, asintió con aprobación. —Come más, te veo más delgada...

Ese comentario tocó una herida de un pasado lejano. Lucía levantó la vista de golpe, clavando sus ojos en el rostro de él por un instante, antes de volver a bajar la mirada, invadida por la tristeza.

Lucas no notó el cambio en su expresión. Estaba de excelente humor. —Cuando Alejandro y Jimena se casen, por fin podrás dejar de fingir con Camilo.

La comida le sabía a aserrín a Lucía. Pasó el bocado con dificultad y murmuró: —Camilo y yo nos amamos. Vamos a casarnos...

Lucas pensó que Lucía era experta en presionar todos sus botones. Sabía exactamente qué era lo que él odiaba escuchar.

Dejó su copa sobre la mesa y apretó el puño. —¿Tan rápido cambias de gran amor, Princesa de García? Quizás deberías apresurarte un poco más, a ver si consigues un tercer candidato al que amar.

Lucía iba a responderle cualquier cosa para salir del paso, cuando una voz chillona los interrumpió. —¡Señor Paredes!

Capítulo 189 1

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