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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 650

Desde la Residencia Zavala, el Ministro originalmente planeaba ir a la Finca de La Luz, ya que hacía tiempo no cenaba con su hijo y su familia, así que planeaba ir ese mismo día. Pero al comentárselo a su esposa, finalmente se enteró de todo: de que su nuera estaba internada por una amenaza de parto prematuro de alto riesgo y de que Camilo la había tomado como rehén a punta de navaja. Leonor le había ocultado todos esos sucesos durante días.

El Ministro se puso furioso y gritó indignado: —¡Esto es el colmo de la irresponsabilidad!

—Tranquilízate, Alejandro no se ha separado ni un segundo de Lucía, ni siquiera ha pisado la oficina. —Leonor intentó calmar a su esposo—. Tanto el bebé como Lucía están a salvo.

En efecto, Alejandro no había ido a trabajar y había cancelado cualquier compromiso que implicara salir del hospital.

Los ejecutivos de la empresa de tecnología acudieron hasta la sala de visitas del hospital llevando los documentos de un proyecto para reunirse con Alejandro.

Durante una pausa en la reunión, Fabio Ruiz propuso cuidadosamente: —Señor Zavala, cuando terminemos con los asuntos de trabajo, ¿cree que podríamos pasar un momento a la habitación para saludar a su esposa?

—No será necesario —respondió Alejandro, con una leve sonrisa y un tono amable—. En estos momentos ella necesita reposo absoluto para cuidar el embarazo y no está de humor para recibir visitas.

—Entendido. —Fabio asintió un poco decepcionado. A decir verdad, tanto él como el Ingeniero Quiroz y varios de sus colegas ya conocían a Lucía desde hacía años.

En aquel entonces, Lucía todavía era estudiante y su belleza destacaba a kilómetros, pero Alejandro no le había prestado demasiada atención. Todos sus amigos y colegas siempre creyeron que los matrimonios por conveniencia entre familias ricas estaban llenos de complicaciones y rara vez funcionaban, por lo que nunca consideraron seriamente a la joven de la familia García.

Hoy en día, Lucía estaba sólidamente establecida como la Señora Zavala y su estatus había dado un vuelco radical. Fabio y sus colegas pensaron en aprovechar la visita para presentarle sus respetos, pero ante la negativa del señor Zavala, no insistieron. Cuando terminaron la reunión, se marcharon del hospital.

Alejandro regresó a la habitación y le comentó en voz baja a Lucía, quien seguía recostada en la cama: —Fabio y los demás acaban de venir a tratar unos asuntos de trabajo.

—Ah —respondió Lucía con indiferencia, sin mostrar el menor interés.

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