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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 302

La renuncia de Jimena Jiménez fue repentina.

Su familia no lograba comprenderlo del todo. Después de todo, con su capacidad, le sobraba talento para administrar ambas empresas, mucho más si solo se trataba de un puesto como secretaria.

Casualmente, las familias Jiménez y Torres estaban reunidas.

Durante la cena, Tomás Torres comentó en la mesa: —Jimena, ya que renunciaste a Grupo Zavala, ¿por qué no le sugieres al señor Zavala que acepte a Javier para que gane experiencia?

—Al final de cuentas, estando al lado del señor Zavala aprenderá habilidades invaluables.

Doña Beatriz Jiménez pensó que Tomás tenía razón. Sus ojos opacos brillaron al instante y dirigió la mirada hacia Javier.

Javier, que sostenía los cubiertos, se detuvo un momento y respondió: —No iré. Sentiría demasiada presión trabajando con Alejandro. Me aterra cometer algún error y poner a mi hermana en una posición incómoda.

Margarita de Jiménez compartía esa preocupación: —Javier aún es joven. Es mejor que primero se foguee en una empresa más pequeña. Una vez que Jimena se una a la familia Zavala, todo será mucho más fácil de arreglar.

Tanto Víctor Jiménez como Margarita temían que Javier cometiera una equivocación.

Al fin y al cabo, ya habían cometido un error grave en el pasado.

No podían permitirse ser una carga para su hija.

Además, Javier carecía de la excelencia y perseverancia que Jimena había demostrado desde niña. Su personalidad era algo indecisa. Ya fuera por capacidad o por habilidades sociales, estaba a años luz de su hermana; era mejor mantener a alguien así bajo el ala familiar.

Tomás soltó una carcajada: —Es verdad. Jimena y el señor Zavala son pareja; si Javier quiere entrar, podrá hacerlo en cualquier momento. Si ya lo tienen decidido, no insistiré más.

Daniela se sintió un poco indignada por su prima: —Pero los fans de Maribel Quintana ahora están celebrando.

—En internet andan diciendo que seguro la prima y su prometido van a terminar, y que por eso renunció.

Víctor preguntó: —¿Quién es Maribel Quintana?

Javier respondió: —Es una actriz muy popular del mundo del espectáculo, famosa por su belleza impresionante. Hablando de fama y apariencia, sí tiene el nivel para considerarse una rival de mi hermana.

Doña Beatriz frunció el ceño de inmediato y replicó en un tono lleno de desaprobación: —Puras tonterías sin fundamento.

Alejandro mantenía una postura impecable. Llevaba una camisa blanca perfectamente planchada que delineaba con rudeza y elegancia la firmeza de sus hombros y espalda. Tenía el cuello ligeramente desabrochado, emanando un aura de frialdad y nobleza innata. Con las mangas remangadas hasta la mitad del antebrazo, la piel de porcelana resaltaba la tensión de sus músculos y los huesos de sus muñecas. Su apariencia era tan hermosa e inalcanzable que nadie se atrevía a mirarlo fijamente a la ligera.

Varias mujeres de la alta sociedad a su alrededor no dejaban de lanzarle miradas y luego se volvían para bromear con Jimena.

—Señorita Jiménez, es usted muy afortunada. El señor Zavala es demasiado guapo y extraordinario.

Una leve sonrisa se asomó en los labios de Jimena. Sabía perfectamente cuánta envidia despertaba en las mujeres que la rodeaban.

Sostuvo el palo de golf con una postura elegante y relajada. Levantó los brazos y dio el golpe; la bola blanca trazó un arco limpio y perfecto, cayendo con precisión hacia el hoyo a lo lejos.

Fue un movimiento rápido, hermoso y fluido.

Al regresar a la zona de descanso, el señor Castillo la elogió: —Señor Zavala, la capacidad de su prometida es realmente impresionante. Con razón usted tiene tan buen ojo para elegirla.

Jimena sonrió con modestia.

Alejandro, sin embargo, respondió: —Busco una esposa, no una empleada. ¿Acaso a una esposa se le hacen evaluaciones de desempeño?

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