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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 305

Pero en realidad, esto no era para ayudar a Diego.

Era para ayudar a su futura...

La mente de Diego de pronto se quedó en blanco.

¿Acaso Lucía podría convertirse en la señora Zavala?

A Alejandro le gustaban las mujeres con una inteligencia brillante.

Bueno, se estaba adelantando demasiado a los hechos.

...

Al mismo tiempo, Lucía García salía de una tienda de artículos para bebés.

Sin darse cuenta, había comprado demasiadas cosas.

Estaba a punto de tomar el elevador del centro comercial hacia el estacionamiento subterráneo cuando se encontró de frente con la señora Paredes.

Al ver a Lucía, el rostro de la señora Paredes se ensombreció al instante, y una ira indisimulada brilló en sus ojos.

Si su hijo había sido obligado a marcharse y quedar atrapado en un pueblo perdido en medio de la nada, todo era culpa de esta mujer.

Aunque la señora Paredes había intentado que volviera varias veces bajo excusas como estar enferma, su cumpleaños o para conocer a su novia, el señor Gonzalo Paredes siempre lo volvía a enviar lejos rápidamente.

—Lucía García, ¿debes sentirte muy orgullosa ahora, no? —el tono de la señora Paredes era mordaz.

—¿No te basta con jugar a dos bandos con los hermanos Zavala? ¿Ni siquiera a mi Lucas estás dispuesta a dejarlo en paz?

—Si no fuera por ti, ¿cómo iban a obligar a mi Lucas a exiliarse y sufrir tantas humillaciones?

El rostro de Lucía se tensó. —No tiene nada que ver conmigo.

La señora Paredes se negó a escuchar sus explicaciones y continuó, inmersa en su propia rabia:

—Incluso si Lucas trajera ahora a una mujer de ese horrible pueblo, en la familia Paredes no nos opondríamos. Lo único que te pido, señorita García, es que dejes a Lucas en paz y le permitas vivir tranquilo.

Lucía respondió: —Señora Paredes, puede estar tranquila. Lo mío con Lucas es imposible; nunca me ha gustado.

Al escuchar esto, la señora Paredes apretó los puños con fuerza.

Su hijo, tan orgulloso y noble, había perdido el juicio por Lucía García, al punto de arrodillarse suplicando casarse con ella. Don Gonzalo había dicho que la relación de Lucía con los hermanos Zavala era ambigua, enredada y oscura. Jamás permitiría que Lucas siguiera obsesionado con ella, terminando por meterse en problemas y arrastrando a la familia Paredes.

La señora Paredes articuló entre dientes: —Bien, me parece muy bien.

La miró con desprecio gélido. —Espero que cumplas tu palabra.

Capítulo 305 1

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