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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 312

Mientras conducía hacia la mansión Zavala, recibió una llamada de un número desconocido.

Lucía García contestó.

Era Lucas Paredes:

—Tienes que venir a mi fiesta de compromiso. Si no asistes, pospondré el compromiso para siempre.

—Haz lo que quieras. Comprométete o no, no me importa —respondió Lucía con frialdad.

Frunció el ceño y colgó la llamada.

El coche se detuvo suavemente frente a la imponente residencia de los Zavala. Se bajó y caminó en silencio, siguiendo al mayordomo hacia el interior.

Atravesaron un largo y serpenteante pasillo techado. Una brisa fresca se filtró por las columnas.

En ese instante de distracción, una voz de mujer, suave y melancólica, resonó inexplicablemente en sus oídos.

«Princesa de García, te envidio tanto...»

Recordó a aquella tutora particular.

Lucía se quedó pasmada. Ahora que lo pensaba, en aquel entonces, probablemente la chica envidiaba la familia y el futuro brillante con los que ella había nacido.

También parecía haberle dicho algo más, tal vez una pregunta...

Por inercia, se llevó la mano a la sien. Su rostro estaba pálido; de momento no lograba recordarlo.

—Señorita Lucía, ¿se encuentra bien? Se ve muy pálida —le preguntó el mayordomo al verla apoyarse en una de las columnas—. ¿Acaso está enferma?

Lucía negó con la cabeza.

—Sigamos.

Doña Leonor ya la esperaba pacientemente en la sala de estar.

Al verla entrar, de inmediato esbozó una sonrisa cálida y maternal, diciendo con voz suave:

—Lulú, hace mucho que no venías a visitar a tu Tía Leonor. Hacía tiempo que no te veía, estás cada vez más hermosa. Ven, siéntate y charlemos.

Lucía se acercó a paso lento y se sentó en silencio.

—Doña Leonor.

Tras un par de cortesías, Doña Leonor fue directa al grano:

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