Entrar Via

Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 630

Alejandro se inclinó junto a la cama del hospital, observando desde su imponente altura a Jimena Jiménez, quien lucía un rostro pálido y demacrado tras haber soportado múltiples cirugías.

Jimena, al ver que él por fin le prestaba atención, sintió que un rubor febril teñía sus mejillas. Cerró los ojos lentamente, esperando un beso.

En su lugar, Alejandro levantó la mano y le asestó una bofetada seca y brutal en el rostro.

El impacto fue tan fuerte que la cabeza de Jimena se giró bruscamente hacia un lado. Su visión se oscureció de golpe, y sin siquiera poder reaccionar, cayó inconsciente.

Justo en ese momento, el personal médico que hacía su ronda entró a la habitación y presenció la escena. —¿Qué cree que está haciendo? —exclamó uno.

Pero al reconocer a Alejandro Zavala, el tono cambió a uno de total incredulidad: —¿Señor Zavala?

Alejandro se sacudió la mano derecha con indiferencia. —Si está desmayada, me ahorro tener que escuchar sus tonterías.

Había cuatro miembros del personal médico, pero ninguno se atrevió a intervenir. Solo el médico principal se acercó a examinar la mejilla derecha de Jimena, ahora roja e hinchada, y comenzó a repasar el estado de la paciente: —La paciente sufrió múltiples fracturas al caer desde una gran altura, además de daño en los órganos abdominales y contusión cerebral...

El médico, usando guantes, presionó la zona para evaluar la inflamación. —Y ahora podemos sumarle una contusión en el tejido blando facial.

Alejandro ignoró las palabras del médico y clavó su mirada en la enfermera. —¿Ha venido algún familiar a visitarla?

La enfermera se apresuró a responder: —No ha venido nadie desde que ingresó. Ha estado completamente sola. Incluso en esta última cirugía de alto riesgo, fue la propia paciente quien se encargó de firmar todos los documentos y de gestionar sus cuidados postoperatorios.

Quedaba claro que el regreso de Jimena al país había sido un secreto absoluto, oculto incluso para su propia familia. A pesar del inmenso escándalo en la fiesta, la noticia no había llegado a los oídos de los Jiménez, lo que demostraba lo marginada y olvidada que estaba su familia en la actualidad.

Alejandro soltó una orden con tono gélido: —No es necesario que me llamen para informarme sobre su estado. Cuando esté lo suficientemente recuperada como para tomar un vuelo, mi asistente se encargará de enviarla lejos.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero