Entrar Via

Traicionada y adorada: Ahora soy inalcanzable romance Capítulo 31

Pero su cuerpo ha estado haciendo un gran esfuerzo por adaptarse a él, lo que ha provocado que los parámetros normales se desvíen de lo que usted puede tolerar. Necesitará tiempo para acostumbrarse poco a poco.

Selena asintió, como si acabara de entender todo. —Ya veo.

El doctor Lázaro asintió con un sonido gutural mientras acompañaba a Selena y a su hijo hacia la salida. —Su esposo invirtió una pequeña fortuna para que se lo hicieran a medida.

Si este no funciona, me temo que ningún audífono del mercado le servirá. Intente adaptarse primero. Si llega a ser demasiado incómodo o insoportable, buscaremos otras opciones.

Selena estuvo de acuerdo.

Al salir del consultorio,

Selena tomó la mano de Leo. —Gracias, doctor Lázaro. Como dice el dicho: uno cosecha lo que siembra. Usted tiene un corazón de oro, y Dios lo ve todo. Tarde o temprano, recibirá su recompensa.

El ojo del doctor Lázaro tuvo un ligero tic, y su sonrisa se volvió cada vez más forzada. —Es mi deber. Que tenga un buen viaje de regreso, señora.

Tras despedir a Selena, el doctor Lázaro ni siquiera había regresado a su escritorio cuando sacó su teléfono con impaciencia para revisar las notificaciones de su cuenta bancaria.

Cien mil habían sido depositados.

——

Para atreverse a correr el riesgo de perder su licencia médica ayudando a Vidal a hacer algo así, la compensación que este le había ofrecido al doctor Lázaro debía ser enorme.

Si Vidal era tan generoso, seguramente tenía otras fuentes de ingresos ocultas, cuentas que no estaban a su nombre, sino al de alguien de su entera confianza.

¿Y en quién confiaba Vidal tanto?

¿En su asistente personal, Javier?

¿O tal vez en Mireya?

La mente de Selena era un torbellino de pensamientos, un nudo enmarañado imposible de deshacer. Condujo de regreso a casa en un estado de aturdimiento.

Justo después de estacionar y quitarse el cinturón de seguridad,

sonó el teléfono en el soporte del auto.

Selena terminó la llamada antes de bajarse con Leo.

Leo levantó sus manitas para atrapar los copos de nieve y dijo con su vocecita infantil: —¡Este año está nevando mucho!

En cuanto madre e hijo cruzaron las puertas de hierro forjado, Mireya, quien estaba sentada en un Mercedes color rosa pálido a poca distancia, apartó por fin su mirada clavada en Selena.

Mireya se frotó el puente de la nariz con una mano.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Traicionada y adorada: Ahora soy inalcanzable