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Selena sentía una punzada de angustia incomprensible.
Justo en ese instante.
Su teléfono empezó a sonar ruidosamente dentro de la bolsa.
Selena lo sacó apresurada.
La pantalla mostraba un número desconocido.
Contestó de inmediato. —Bueno, ¿quién habla?
Del otro lado de la línea, escuchó la voz ansiosa y aterrada de Zulema. —Selena, ¿dónde estás mi niña? Estoy en Urgencias del hospital...
Selena entró en pánico en un segundo. —Abuela, ¿qué pasó? ¿Te sientes mal del corazón otra vez?
Zulema trató de tranquilizarla rápido. —¡No te asustes, no me pasa nada malo! Pero si puedes, ven a buscarme rápido, lo más pronto que puedas. ¡No me atrevo a salir de Urgencias hasta que llegues!
Selena le preguntó alterada. —Abuela, ¿sabes en qué hospital estás?
—En el Hospital Central —respondió Zulema.
Al escuchar esto, Selena echó a correr hacia la zona de Urgencias mientras le decía atropelladamente: —¡Qué casualidad! El doctor que vine a ver para Leo está en el Hospital Central. ¡Estoy aquí mismo, voy corriendo a buscarte!
Al ver que Selena desaparecía por el pasillo corriendo a toda velocidad, Leo se asustó y se abrazó a la pierna de Emilio. —¡Tío, cárgame, vamos a alcanzar a mami!
Selena llegó a Urgencias en tiempo récord.
Pero al llegar a la puerta, se encontró de frente con Vidal.
Vidal no esperaba ver a Selena ahí; por instinto, se puso de pie. —¿Selena? ¿Qué haces tú aquí?
Selena ni siquiera le dirigió la mirada.
Fue directo a tocar la puerta de Urgencias.

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