Viviana no estaba dispuesta a mostrar ni un ápice de debilidad ante él, así que le respondió de inmediato con otra nota de voz.
—Estaba en una cita con mi novio y se me fue el dedo. Tranquilo, no tengo tiempo para jugar contigo, fue solo un accidente.
Para ahorrarse más dolores de cabeza, eliminó el chat grupal y se salió definitivamente.
Apenas lo hizo, apareció una notificación de solicitud de amistad.
Viviana esbozó una sonrisa burlona y la rechazó sin pensarlo dos veces.
***
A la mañana siguiente, llegó puntual a la Academia de Danza Global.
Desde que su pierna izquierda quedó destrozada, no había podido volver a pisar un escenario como profesional, pero la necesidad de mantenerse cerca del mundo de la danza era más fuerte que ella.
Tras evaluar varias opciones, aceptó un puesto administrativo y logístico en esa prestigiosa academia internacional.
Aunque el título era de logística, en la práctica implicaba muchas labores de relaciones públicas y ventas.
Los estudiantes eran en su mayoría hijos de familias extremadamente ricas y poderosas de la élite.
El dueño de la academia, conociendo su brillante pasado como bailarina, le ofreció un salario muy generoso, lo que le dio a Viviana el respiro económico que tanto necesitaba.
Sin embargo, apenas checó su entrada ese día, notó que el ambiente estaba algo alborotado.
Viviana detuvo a una de sus compañeras.
—¿Pasa algo hoy? ¿Por qué tanto revuelo?
—Oh, nada malo. Es solo que hoy se incorpora una nueva profesora de danza y dicen que es buenísima —respondió la compañera, emocionada—. Se rumora que el jefe le ofreció una fortuna para traerla. ¡Dicen que ha ganado el segundo lugar en un montón de competencias internacionales!
El corazón de Viviana dio un vuelco. Un mal presentimiento se instaló en su pecho.
Y sus sospechas no tardaron en confirmarse. Segundos después, Quinn caminó hacia ella irradiando entusiasmo.
—¡Viviana! No tenía idea de que trabajabas aquí.
La compañera, al notar que se conocían, sonrió y las dejó a solas.
Apenas estuvieron sin público, Quinn le tendió la mano.
—Soy la nueva profesora de danza. Qué maravilla, Vivi, a partir de ahora podremos trabajar juntas.
Viviana no movió ni un músculo, limitándose a observarla en completo silencio.
Sin mostrar la más mínima vergüenza, Quinn bajó la mano con una sonrisa comprensiva.
—Sé que las cosas entre nosotras son... complicadas. Entiendo perfectamente que me odies por lo que pasó durante el terremoto.
—Aun así, quiero darte las gracias. La verdad, nunca pensé que tendría la fuerza para llegar tan lejos en la danza. Pero cada vez que recordaba que fue por mi culpa que tu pierna no recibió tratamiento a tiempo, la culpa me comía viva.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tres años después, tu arrepentimiento me da risa