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Tres años después, tu arrepentimiento me da risa romance Capítulo 6

Al llegar la hora de salida, Viviana regresó a su escritorio con la intención de terminar unos reportes pendientes.

De repente, la oficina se llenó de un murmullo alborotado.

—¡No me lo puedo creer, profesora Quinn! Se ve tan joven, ¿y ya está a punto de casarse?

—¡Hacen una pareja espectacular! Son literalmente el combo perfecto: la chica hermosa y el hombre guapísimo.

Sin poder evitarlo, los ojos de Viviana se desviaron hacia la multitud.

Era una fotografía de bodas en el celular de Quinn.

Sintió una punzada en el corazón al reconocer al otro protagonista de la foto: era Rodrigo.

Una presión invisible y asfixiante le oprimió el pecho, dejándola momentáneamente sin aire.

Resultaba que aún no había logrado superarlo del todo.

Clavó las uñas en las palmas de sus manos, dejando marcas rojas profundas en su piel.

—No es para tanto, chicas —respondió Quinn con una risa tímida—. Nos la tomamos ayer. Pasamos horas eligiendo el vestido perfecto.

De pronto, hizo una pausa, como si acabara de recordar algo importante.

—Oh, por cierto, Vivi. Tú también tienes novio, ¿verdad? ¿Ya tienen planes de boda? Deberías presentárnoslo algún día.

Viviana enarcó una ceja. Era obvio que Quinn había leído los mensajes en el chat grupal la noche anterior.

Por supuesto, siendo la administradora de ese grupo de chismosos, era imposible que se le hubiera pasado por alto.

Viviana forzó una sonrisa deslumbrante.

—Claro, un día de estos que tengamos tiempo, se los presento.

—¿De verdad? A mí también me encantaría conocerlo.

Esa voz, inconfundible y grave, resonó a sus espaldas, clavándosele en el corazón como un cuchillo afilado.

Viviana se quedó petrificada. Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo, congelándola en el sitio.

Al girarse, se topó con un rostro tan atractivo como gélido.

Rodrigo tenía la mandíbula tensa y el ceño fruncido. Su expresión era de furia contenida.

—¡Rodrigo! ¿Qué haces aquí? —chilló Quinn, corriendo hacia él para entrelazar su brazo con el suyo en un gesto de total familiaridad.

—¡Profesora Quinn, su prometido es aún más guapo en persona que en las fotos!

Quinn sonrió triunfante.

Capítulo 6 1

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