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Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó romance Capítulo 166

El mayordomo asintió de inmediato y salió a cumplir la orden.

Hanna se quedó atónita. Nunca imaginó que Don Ricardo recurriría a medidas tan drásticas para salirse con la suya.

Ella había intentado usar la promesa del abuelo para forzar el divorcio.

Pero Don Ricardo contraatacó con la orden de obligar a Rocío a abortar, asegurándose de que la amante recibiera su merecido y, de paso, cerrándole la boca a Hanna.

Sumado a eso, Luciano jugaba el papel de la víctima asegurando que todo había sido producto de una droga, dándole a Don Ricardo la excusa perfecta para negarse a la separación. Por más que Hanna argumentara, el anciano no iba a ceder.

En ese preciso instante, el sonido de varios motores rompió el silencio exterior.

Una fila de autos de lujo se detuvo frente a la mansión.

Don Ricardo ordenó que alguien fuera a revisar, pero desde la ventana alcanzó a ver aquellos vehículos de edición limitada, modelos que se podían contar con los dedos de una mano en todo el país.

El mayordomo, que apenas había salido, regresó corriendo con el rostro pálido. La expresión de Don Ricardo cambió drásticamente.

Era evidente que había reconocido el escudo de la familia a la que pertenecían esos autos.

Don Ricardo se volvió de golpe hacia Luciano.

—¿Esta tal Rocío Luján tiene alguna conexión con la familia Quintana?

Luciano no entendía exactamente qué estaba pasando, pero al ver la gravedad en el rostro de su abuelo, respondió con cautela.

—Sí.

—¿Y por qué demonios no me lo dijiste antes? —Don Ricardo se levantó de su silla, visiblemente alterado, y comenzó a caminar de un lado a otro.

Hace un par de décadas, los Quintana habían sido la familia más poderosa de la ciudad, amasando una fortuna incalculable. Luego, trasladaron gran parte de sus inversiones al extranjero, convirtiéndose en magnates intocables de la élite internacional.

Don Ricardo jamás habría imaginado que la amante sin clase de su nieto tuviera algún lazo con el imperio de los Quintana.

Hanna, que seguía en la sala, también sintió curiosidad. ¿Quién era realmente Rocío y qué clase de respaldo tenía?

Mientras intentaba atar cabos...

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