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Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó romance Capítulo 235

La primera vez que la besó, había sido torpe. Pero ahora, su técnica era tan perfecta que parecía como si, a escondidas, la hubiera besado en sus sueños miles de veces para alcanzar ese nivel de pasión y maestría.

Hanna apoyó sus pequeñas manos en los hombros de Damián, empujándolo suavemente para pedirle aire.

Damián disminuyó la intensidad poco a poco hasta soltarla.

El rostro de Hanna estaba rojo como un tomate. Seguía recostada en su pecho, pero ya estaba completamente lúcida.

—¿Ya cenaste? —le preguntó—. Tengo mucha comida en el refrigerador. Puedo prepararte algo ahora mismo, ¿qué se te antoja?

—Se me antojas tú.

Su mirada ardiente y provocadora se clavó en ella.

Quizás temiendo que la tela rígida de su traje la incomodara, Damián se quitó el saco. Se aflojó la corbata y desabrochó los dos primeros botones de su camisa, revelando la línea de su cuello y sus clavículas marcadas.

Tenía un aire de pereza seductora.

Pero esos ojos oscuros brillaban con una intensidad que hacía temblar a Hanna.

La miraba fijamente, sin permitirle escapar, como si hubiera capturado toda la luz de las estrellas solo para ella.

—Yo cocino. Tú estás cansada, descansa.

Damián la acomodó suavemente en el centro del sofá y caminó hacia la cocina.

Fue entonces cuando Hanna reaccionó. Miró su celular y se dio cuenta de lo tarde que era. Ya pasaba de la medianoche.

¿El poderoso y temido Señor Quintana le iba a preparar de cenar?

Un nudo se formó en su garganta y sintió unas inmensas ganas de llorar.

Hacía muchísimos años que no experimentaba esa sensación.

Que alguien la tratara con el mismo amor con el que la trataba su abuela.

Que alguien llegara a esa pequeña casa y le preparara comida.

Que la consolara, que la entendiera de verdad.

A pesar de todo el caos y la difamación que Rocío le había lanzado, un hombre tan ocupado como él se había tomado el tiempo de investigar y solucionar todo antes de que ella siquiera tuviera que explicárselo.

¿Qué clase de hombre era Damián Quintana?

A veces le parecía frío, incluso aterrador.

Capítulo 235 1

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