Entrar Via

Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó romance Capítulo 238

Ese viaje duraría mínimo uno o dos meses.

—¿Quieres que... te acompañe a despedirte?

—No es necesario —respondió Damián en tono neutro.

Pero lo que añadió después le derritió el corazón: —Si vas, me costará mucho trabajo dejarte ir.

Las mejillas de Hanna se sonrojaron.

Damián se despidió con un 'Espérame', y salió del departamento.

Hanna escuchó el motor del auto alejándose, sintiendo una mezcla de dulzura y melancolía.

Bajó la mirada y se apretó el acta de matrimonio contra el pecho.

Respiró profundo para calmarse.

Mañana sería un gran día.

Necesitaba descansar para estar radiante.

A la mañana siguiente, cuando Hanna llegó a la empresa, el equipo completo estaba corriendo de un lado a otro.

Ese día era el evento de lanzamiento del Proyecto WOW, el sistema de inteligencia artificial que ella misma había desarrollado, y los medios de comunicación llenaban el lugar.

Incluso los representantes de las firmas de inversión más grandes del país estaban presentes.

Hanna lucía espectacular en un traje sastre elegante de color blanco.

Llevaba el cabello recogido, resaltando la línea de su cuello.

Y unos pendientes de perlas que le daban un toque sofisticado.

Parada detrás del escenario, espiaba por la rendija del telón a la multitud que llenaba el salón, sintiendo cómo le sudaban las manos.

Era la primera vez que lideraba un evento de esa magnitud como directora; mentiría si dijera que no estaba nerviosa.

Pero entre el mar de gente, divisó rostros familiares: Julián Serna y algunos veteranos de su equipo, todos haciéndole señas de apoyo.

Hanna les devolvió la sonrisa, suspiró profundamente y, con paso firme sobre sus tacones, caminó hacia el centro del escenario.

El evento fue un éxito rotundo.

Bajo los reflectores, Hanna habló con una fluidez y confianza magnéticas.

Explicó desde la filosofía del proyecto hasta el núcleo tecnológico.

Detalló estrategias de mercado y proyecciones a futuro con datos duros; el auditorio no dejaba de aplaudir.

En la ronda de preguntas, un periodista cometió el error de llamarla 'Señora Larios'.

Hanna lo corrigió con una sonrisa impecable: —Por favor, llámeme señorita Mendoza o directora.

El periodista se disculpó rápidamente.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó