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Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó romance Capítulo 68

Nuevo hogarTu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

La pregunta cayó como una bomba.

¿Cómo demonios sabía Hanna que todos sus privilegios se debían a aquel incidente?

Rocío palideció al instante.

—Eso no es asunto tuyo —soltó con brusquedad.

Acto seguido, exigió que detuvieran el auto y azotó la puerta al bajar.

A Hanna le pareció sumamente sospechosa su reacción. Aquello confirmaba que había gato encerrado, pero en el fondo le importaba muy poco; si Luciano quería ser un mártir engañado, era su problema.

Tras dejar a Camilito en el kínder y subirse de nuevo al auto, recibió una llamada de Julián Serna.

—Hanna, ¿ya regresaste? ¿A qué hora llegas?

—Llego en diez minutos.

Cuando Hanna llegó a Sistemas Fotónicos, Julián ya la esperaba en la entrada del edificio.

Al verla, abrió los brazos con una enorme sonrisa y le dio un cálido abrazo.

—Bienvenida a casa.

Hanna sentía un profundo agradecimiento por él. Cuando nadie más creyó en ella, Julián fue el único que se mantuvo firme a su lado.

Al entrar a las oficinas, resolvió algunos pendientes antes de que Julián la invitara a pasar a su despacho.

Hanna empujó la puerta de la oficina de presidencia.

Desde que había despedido a Catalina y asegurado la migración de Trueno Games, todos en la empresa, desde los altos mandos hasta los programadores, la trataban con el máximo de los respetos.

El nuevo secretario entró de inmediato con dos tazas de café humeante y se retiró con suma discreción.

Julián no cabía en sí de la emoción.

Iba tan al detalle que, si el algoritmo deducía que a la persona se le olvidó comprar algo en el supermercado, enviaría un recordatorio envuelto en un anuncio sutil.

Cuando Julián vio la genialidad detrás del código, no dudó en aplaudir.

Durante el tiempo que Hanna estuvo fuera encargándose de la sucursal, Julián puso a todo su equipo a trabajar a marchas forzadas para tener lista la primera versión.

Tras ver la presentación, Hanna señaló de inmediato un par de ajustes en el algoritmo que aumentarían drásticamente la precisión predictiva.

Al cerrar la laptop, Julián le lanzó una mirada llena de confianza.

—Pasado mañana es la Cumbre. Este será nuestro plato fuerte. Si logramos impresionar al pez gordo de las inversiones, tendremos el capital para lanzarlo de inmediato.

Hanna asintió con entusiasmo.

Estaba profundamente conmovida por la confianza que él depositaba en ella. Tenían otros productos más consolidados que podrían haber llevado como escudo.

Pero Julián apostó todo por el diseño de ella.

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