Entrar Via

Tu Tutor, Tu Esposo, Tu Ex romance Capítulo 98

Encendió el motor y pisó el acelerador.

El Aston Martin gris salió disparado del estacionamiento subterráneo.

El auto entró a la cochera de la mansión de la familia Aguilar.

Gloria no se tomó en serio su confesión.

Fue tan común como escuchar un «gracias».

Al bajar del auto, caminó rápido hacia el elevador para poner distancia con Esteban.

Esteban tenía las piernas largas y la alcanzó sin esfuerzo.

Justo cuando ella iba a cerrar la puerta del elevador, una mano grande la detuvo.

Él soltó una risa leve, con postura relajada.

—¿Qué? ¿Me estás evitando?

Ella dijo:

—No. La puerta se iba a cerrar sola.

Esteban chasqueó la lengua.

Dentro de la mansión, la señora Elena abrazó a Gloria con sorpresa.

—Gloria, mandé a este muchacho a recogerte. Tenía miedo de que me estuviera cuenteando. La abuela te extrañaba mucho.

Hacía mucho que no veía a la señora Elena; la última vez fue en su fiesta de cumpleaños.

La señora Elena todavía traía puesta la bufanda que ella le había tejido a mano.

—Abuela, pero si aquí estoy. Yo también te extrañé mucho.

La señora Elena la llevó de la mano al comedor.

En la mesa estaban todos sus platillos favoritos.

Pescado a la Veracruzana, chicharrón de rib eye con guacamole, calabacitas con elote, una buena sopa de tortilla.

—Esteban me contó que estuviste enferma hace poco. ¿Ya estás mejor?

Gloria asintió.

—Ya estoy bien.

Esteban sirvió un plato de sopa y lo empujó frente a ella.

Ella lo miró a él, y luego miró la sopa que le había acercado.

Sin decir nada, Gloria empujó la sopa frente a la señora Elena.

—Ten, abuela, toma la sopa.

Sonrió, arqueando las cejas.

Los ojos de Gloria eran hermosos, negros y brillantes.

Cuando sonreía, parecían llenos de estrellas.

A la señora Elena le encantaba verla sonreír y le pellizcó los cachetes cerca de los hoyuelos.

—Gloria se ve tan bonita cuando sonríe.

Un brillo frío pasó por los ojos de Esteban; ella había rechazado la sopa a propósito.

Dijo con tono indiferente:

Después de comer, la señora Elena insistía en que se quedara a dormir.

Ella se negó:

—Abuela, no puedo. Mañana trabajo y esto está muy lejos del hospital.

—No importa, que este muchacho te lleve —dijo la señora Elena.

Gloria puso cara de apuro; realmente no quería estar ni un segundo más con Esteban.

La señora Elena adivinó sus pensamientos y suspiró.

Parece que de verdad ya no le gusta el muchacho.

Esteban tomó el abrigo de ella y se lo pasó.

—Póntelo. Vámonos.

Gloria se detuvo un momento y tomó el abrigo.

—Adiós, abuela, vengo la próxima.

La señora Elena agitó la mano, sonriendo con ternura.

—Sí, ven a comer la próxima vez.

Aunque dijo eso, la señora Elena sentía que ella ya no querría venir.

***

Dentro del coche.

Gloria fingió dormir para evitar cualquier interacción directa con Esteban.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tu Tutor, Tu Esposo, Tu Ex