Ofelia abrió los ojos como platos: —¿Te has vuelto loco?
—Si tenemos un hijo, estarás más tranquila. Dejarás de sentir celos por Sofía y no te faltará seguridad emocional.
La voz de Adrián era monótona, como si realmente creyera que le estaba haciendo un inmenso favor.
—Ya no somos unos niños, estamos en la edad perfecta para formar una familia. Si lo seguimos retrasando, será perjudicial para ti.
Ofelia sentía que la sangre le hervía ante esa actitud descarada. Apretó los puños y gritó: —¡Adrián, nosotros ya terminamos! ¡Jamás tendré un hijo contigo!
—¿Y entonces con quién planeas tenerlo? —La mirada de Adrián se volvió sombría y amenazante—. ¿Con Pablo Osorio? ¿O con Damián Quintana?
—¿De qué estupideces estás hablando? —Ofelia lo miraba atónita—. ¡Adrián, deja de medir a todo el mundo con la misma moral podrida que tú tienes!
—¿Yo soy el podrido? —Adrián soltó una risa amarga y sarcástica—. Ofelia, en todos estos tres años, ¿acaso no te he dado todo? Te di lo que pedías, nunca te faltó nada. ¿Y tú? ¿Alguna vez me hiciste un espacio en ese corazón tuyo?
Ofelia lo miró fijamente y, de repente, comenzó a reír.
—Adrián, lo que tú llamas "darme todo" era nunca estar presente cuando te necesitaba. Era obligarme a verte paseando frente a todos con otra mujer. Si ese es tu concepto de amor, prefiero morirme sola.
La voz de Adrián, profunda y áspera, delataba su impaciencia: —Ofelia, ¿tienes que meter a Sofía en todas nuestras conversaciones? Los problemas que tenemos tú y yo no tienen nada que ver con ella...
—¡Ya basta! —lo interrumpió Ofelia tajantemente—. No quiero volver a escuchar ese nombre. Lárgate, Adrián. No quiero ni verte.
—Ya no te amo, Adrián. Escúchalo bien: yo, dejé de amarte.
Adrián se quedó observándola en silencio durante un largo y agónico minuto.
Finalmente se puso de pie y salió de la habitación sin decir una sola palabra más.
La puerta se cerró con suavidad, dejándola completamente sola, temblando de pies a cabeza.
Se abrazó a sus propias rodillas, hundió el rostro entre los brazos y, por fin, las lágrimas que había estado conteniendo comenzaron a caer sin control.
¿Por qué?
¿Por qué todo se había vuelto una pesadilla?
Ella solo quería divorciarse, empezar de cero, tener una nueva vida. ¿Por qué él se aferraba a ella de esa forma tan retorcida?

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