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Un Matrimonio Sin Contacto, Una Despedida Sin Lágrimas romance Capítulo 378

La persona debajo del edredón no asomó la cabeza como él esperaba; ni siquiera se movió un milímetro. Mason se desconcertó pensando si se habría quedado paralizada del susto o si estaba resentida:

—¿Amelia? Ya no hay moros en la costa. Sal de ahí.

Como no obtuvo respuesta, tiró de la tela con cuidado. Bajo la luz tenue descubrió a Amelia hecha un ovillo, con la pijama arrugada por el forcejeo previo dejando al descubierto la curva blanca de su cuello: se había quedado profundamente dormida en medio de semejante tensión.

Mason contempló su rostro pacífico debatiéndose entre la risa y la incredulidad: él angustiado pensando que las advertencias de Evan la habrían hecho pedazos, y la muy descarada roncando a pierna suelta. Sacudió la cabeza con ternura; al inclinarse sobre ella notó las mejillas encendidas por el encierro bajo la colcha y los labios carnosos por los besos recientes.

En ese instante ató cabos: Evan sabía de sobra que ella estaba oculta en la habitación y soltó cada palabra a propósito para que Amelia escuchara su respaldo desde su escondite, aunque la duda era qué tanto alcanzó a oír antes de caer rendida. Le acarició la mejilla tibia con los dedos; viendo su expresión relajada, el deseo previo fue perdiendo fuerza. Esta noche ya no se prestaba para más. Le plantó un beso tierno en la frente a modo de buenas noches, rodeó la cama, se metió bajo las sábanas y la atrajo hacia su pecho, acomodándole la cabeza sobre su torso.

Apretó el abrazo respirando el aroma de su cabello y cerró los ojos: aunque los planes se hubieran frustrado a medio camino, tenerla entre sus brazos era la perfección absoluta.

A la mañana siguiente, Amelia despertó bañada por la claridad del día, sintiendo la comodidad del colchón mullido antes de que los recuerdos de la noche anterior le cayeran encima como una cubeta de agua fría: los besos intensos, los tocamientos que casi se salen de control, los toquidos en la puerta y el escape bajo las cobijas... ¿Cómo demonios había terminado dormida ahí?

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