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Un Matrimonio Sin Contacto, Una Despedida Sin Lágrimas romance Capítulo 523

Todo aquel discurso era un plagio de las notas originales de la diseñadora en aquel sitio.

Sonaba sumamente profundo y artístico.

En la mesa de jueces, varias personas comenzaron a susurrar y asentir, visiblemente impresionadas.

Era evidente que el vestido y la historia detrás de él los habían conquistado.

Al verlo, Hannah por fin se relajó. La tensión de su pecho desapareció y su confianza regresó de inmediato.

Estaba tan embargada por la emoción de estar a punto de ganar que no notó algo. Desde el momento en que pronunció su primera palabra, los ojos de Amelia se habían vuelto más fríos.

El desfile de moda finalmente terminó y las luces de la pasarela se apagaron. Todas las concursantes regresaron al área de espera tras bambalinas. El aire estaba cargado de expectativa y ansiedad.

En marcado contraste, Hannah llevaba una sonrisa relajada y satisfecha.

El proceso de puntuación de los jueces no se mostraba al público, así que las concursantes solo podían esperar los resultados finales.

Pero Hannah ya no estaba nerviosa. Había visto el trabajo de todas.

Sinceramente, ninguno de los diseños era tan impresionante como el suyo.

Entonces, su mirada se posó en varias personas que estaban en un rincón, con la cabeza baja.

Eran las diseñadoras que habían desperdiciado todo su tiempo ayudándola, no habían logrado terminar sus propios atuendos y tuvieron que retirarse.

Con la actitud de una ganadora, Hannah caminó hacia ellas con calma.

Se detuvo frente a ellas y dijo con un tono de falsa preocupación:

—Oigan, no se desanimen tanto. Solo es una competencia. Lo importante es el esfuerzo, ¿no? Llegar a la final ya es algo enorme.

—Saben, soy una diseñadora respaldada por el Grupo Rowe. Si gano el primer lugar, la empresa pronto abrirá mi propio estudio. Cuando llegue el momento, quizá considere contratarlas como asistentes. El pago es bastante bueno. Sin duda, mejor de lo que tienen ahora.

Aquello sonaba menos a consuelo que a una presunción descarada y una limosna.

Esas diseñadoras ya la habían visto tal como era. De ningún modo volverían a caer en su farsa.

Una chica soltó una risa burlona y dijo con un sarcasmo evidente:

—Eso si de verdad ganas el primer lugar. No cantes victoria tan pronto. Podrías caer muy duro.

Hannah alzó el mentón con orgullo y miró a todos alrededor.

—¿Alguna de ustedes vio una sola prenda allá afuera que fuera mejor o más completa que la mía?

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