A las tres de la madrugada, Rafaela Jara dormía profundamente cuando fue despertada por una llamada. Pensando que era Liberto Padilla, buscó el celular debajo de la almohada con los ojos cerrados. Al ver en la pantalla que era Maritza, su mente se detuvo por unos segundos antes de despabilarse por completo. Se llevó el teléfono a la oreja.
—Maritza, es muy tarde, ¿pasó algo?
—Rafaela, creo que cometí un gran error, ¿qué hago? —Al escuchar el llanto, Rafaela se sentó de golpe.
—No te desesperes, Maritza, cuéntame despacio.
—Fue la bisabuela —explicó Maritza—. Para que mi hermano se acerque más al niño, lo envió a Casa Delicias del Sol. Mi hermano no está, y la niñera pidió el día libre hoy. Cuando el bebé ensució su pañal, lo bañé, pero no esperaba que llorara toda la noche. Creo que tiene mucha fiebre. No me atrevo a llamar a mi hermano, si se entera, me matará a regaños.
Rafaela apartó las cobijas y se levantó de la cama.
—¿Y Fabio Soto? ¿Ya lo llamaste?
—Se fue de viaje de negocios al extranjero y no sé cuándo volverá. Rafaela, ven rápido, por favor. Ya no sé qué hacer —dijo Maritza.
—Voy para allá de inmediato. Llama a una ambulancia primero, te veré en el hospital en un rato —respondió Rafaela.
—Sí, sí, de acuerdo.
Rafaela se vistió a toda prisa. Cuando Patricio la llevó al hospital, Maritza la esperaba fuera de urgencias, todavía en pijama. Al verla llegar, Maritza corrió a abrazarla, presa del pánico y totalmente desamparada.
—¡Rafaela, ¿qué hago?! Si los abuelos se enteran de que yo fui la culpable de que le diera fiebre, me van a matar.
Rafaela la consoló y le limpió las lágrimas.
—No tengas miedo, Maritza. No es tu culpa, lo hiciste muy bien. Los abuelos no son irracionales, saben que esto no tiene nada que ver contigo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...