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Venganza Reencarnada de la Rica Heredera romance Capítulo 1088

—Parece que Liberto lo mandó a traer del extranjero. Llegó esta misma mañana —comentó Clara.

Rafaela lo examinó encantada. Mientras más lo miraba, más le gustaba.

—Clara, por favor, ayúdame a preparar mi ropa.

—Enseguida, señorita.

Rafaela se acordó del celular, caminó hacia la cama y lo tomó.

—¿Cómo sabes que tengo una conferencia hoy?

—A los ojos de la Sra. Padilla, yo lo puedo todo. Por supuesto que me entero de todo —respondió Liberto.

—Envié a Joaquín para que pase por ti.

—Entendido. Bueno, te dejo. De todos modos, no alcanzarás a regresar, me voy a cambiar de ropa —concluyó Rafaela.

Liberto caminaba por la inmensa y vacía pista del aeropuerto. Uno de los aviones privados más grandes del mundo estaba estacionado a poca distancia. El cielo estaba cubierto de densas nubes oscuras y el clima se veía muy inestable. Se había encontrado con fuertes turbulencias. A pesar de haber hecho escala en Rusia y volar directo al país, aún tardaría al menos tres horas más.

Tras colgar, Rafaela, consciente de la importancia del evento, se recogió el largo cabello en un moño elegante y se colocó una horquilla de jade. Solo llevaba el anillo que Liberto le había dado en el dedo anular, prescindiendo de cualquier otra joya.

—Igualita... Se parece muchísimo a la Sra. Abril. Parecen moldeadas por el mismo escultor. —Clara no pudo ocultar su asombro al ver a Rafaela reflejada en el espejo.

Rafaela se observó en el espejo.

—Sí me veo bonita, pero Clara... ¿no me hace ver muy mayor? Aparezco como de treinta años.

—No, para nada —aseguró Clara—. Cuando la Sra. Abril tenía diecinueve años, también usó un vestido parecido para dar una conferencia. Y recuerdo que llevaba esta misma horquilla. No te ves mayor en absoluto, te ves espléndida.

—Entonces... así me iré.

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