—Rebeca, tú lo escuchaste con tus propios oídos. Rafaela llamó al presidente del Grupo Jara "Sr. Fernández" y no "papá".
—Ya, no te preocupes por tonterías. Solo quédate a ver el espectáculo.
La ceremonia dio inicio con el discurso de apertura.
El evento se transmitía en vivo, y la pantalla de un periodista estalló en comentarios de espectadores que querían ver a la misteriosa joven que acababa de llegar. Para aumentar la audiencia, un reportero se acercó e intentó apuntar su cámara a Rafaela con la intención de entrevistarla. Sin embargo, Fermín se adelantó y los detuvo, obligando a apartar la lente.
Con el eco de los discursos de fondo, nadie logró escuchar qué les dijo Fermín, pero los reporteros se retiraron de inmediato.
Todo indicaba que la conferencia duraría por lo menos tres horas.
Aunque Rafaela se sentía algo impaciente, al pensar en su abuelo y en su padre sentados en la fila de adelante, decidió aguantar hasta el final. Estaba casi segura de que no asistiría a algo así una segunda vez.
Luego de que los representantes de varios patrimonios culturales concluyeran sus discursos, ya había transcurrido hora y media. En los últimos minutos, el presentador la mencionó:
—Por último, tenemos a la representante de restauración de joyas tradicionales... Rafaela Jara.
Cuando Rafaela subió al escenario, ajustó el micrófono. Los destellos de las cámaras iluminaban su piel radiante, en la que no se podía encontrar defecto alguno.
—Hola a todos, soy Rafaela Jara. Es un honor estar aquí frente a ustedes.
—La verdad es que preparé un discurso para leerlo, pero luego pensé que sería demasiado largo y decidí dejarlo. Sé que al final todos terminarían inquietos en sus asientos, porque las presentaciones tradicionales suelen ser un poco aburridas.
—Así que no les quitaré más de su valioso tiempo y seré breve.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...