Marisol se adelantó. Todavía llevaba el uniforme de la preparatoria de élite: una falda negra muy corta, zapatos de vestir y calcetas altas que dejaban ver sus piernas delgadas y bien formadas. Con el cabello recogido en una coleta, tenía el aire de una de esas señoritas ricas, caprichosas y difíciles de tratar.
Marisol dijo: —Creí que alguien importante estaba armando un escándalo, pero resulta que es la antigua perrita faldera de mi familia. Gloria, veo que la habilidad de la familia Osorio para arrimarse al mejor postor sigue intacta. En cuanto vieron que a mi familia no le iba bien, corrieron a buscar el amparo de los Cruz. Parece que ya se te olvidó cómo te arrastrabas como un perro para complacerme.
Gloria apretó los dientes en silencio al ver a Marisol. Recordó cómo, años atrás, para ganarse el favor de la familia Ferreira, y sabiendo que Marisol era la nieta consentida del señor Omar, se había humillado ante ella como si fuera un perro.
—La familia Osorio… ¿es la gran cosa?
Al ver que una niña que apenas era mayor de edad la humillaba delante de todos, la ira de Gloria estalló y su orgullo la hizo replicar. —¡Y tú de qué presumes! A la familia Ferreira ya no le va nada bien. Ya veremos… No vengan a rogarnos después.
—¡Qué risa me das! ¿Cómo es que en la familia Osorio nació una tonta como tú? Con razón… en la alta sociedad de Ventanamar solo se conoce a tu hermana Luciana. Gloria, que a mi familia no le vaya bien no significa que todos los Ferreira estén muertos. ¡Con los que quedamos es más que suficiente para acabar con ustedes!
La familia Ferreira solo había perdido poder, pero seguía siendo un clan con un siglo de historia. Aunque el árbol principal se hubiera debilitado, sus raíces seguían extendidas por toda la tierra de Floranova. La rama de su padre había perdido la esperanza de liderar la familia, pero las otras ramas de los Ferreira seguían compitiendo por el puesto de cabeza de familia.
—Aunque ya no seamos lo que éramos, todavía podemos darles un buen susto a ustedes, los Osorio.
—¿Qué? ¡Atrévete a intentarlo!
Todos los presentes, al ver que una chica tan joven podía hablar con esa autoridad y dejar a Gloria sin palabras, se quedaron callados. En la Universidad de Floranova abundaban los hijos de familias poderosas y los herederos de las grandes fortunas de la ciudad…
Estos grupos tenían sus propios círculos, y la gente común rara vez se mezclaba con ellos, pues era imposible encajar. Los hijos de políticos se medían por el linaje familiar; los de empresarios, por el dinero de sus padres…



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...