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Venganza Reencarnada de la Rica Heredera romance Capítulo 755

—Ya no la necesito. Vete.

—Entonces, lo que acordamos para esta noche…

—Depende de mi humor. Hablamos en la noche.

Gloria no le dio oportunidad de decir más, simplemente se dio la vuelta y se fue sin hacerle caso.

Al ver a la gente irse con la cola entre las patas, Gloria sonrió con aire de triunfo. Pero cuando se giró, vio que Rafaela ya no estaba allí. Marisol quiso seguirla, pero de repente alguien se interpuso en su camino. —¿Marisol? Si no me equivoco, te llamas Marisol, ¿verdad?

Una voz dulce la detuvo.

Marisol miró a la persona que tenía delante. Le resultaba familiar, pero no recordaba de dónde. La examinó con la mirada. —¿Y tú quién eres?

—Me llamo Penélope. Nos vimos una vez en la oficina del señor Omar cuando fui a entregar unos documentos.

—¿Te acuerdas de mí?

Marisol, viendo que la persona que quería seguir se alejaba cada vez más, mostró un poco de impaciencia. —¿Crees que necesito recordar a toda la gente que intenta adularme todos los días?

—Quítate, no estorbes.

Marisol empujó a Penélope, quien retrocedió unos pasos y casi se cae. Cristina y Rebeca la sostuvieron a tiempo.

Cristina, indignada, le reclamó: —Oye, niña malcriada, ¿no sabes lo que es la educación? ¿Por qué andas empujando a la gente? ¡Te crees mucho solo porque tu familia tiene poder!

—Penélope, ¿estás bien?

—Dejen de seguirme. Regrésense. —Faltaba poco para llegar al edificio de departamentos donde vivía Rafaela.

Marisol juntó las manos a la espalda y sonrió. —Las acompaño un poco más.

—Oye, esa Gloria nunca ha sido buena pieza. Es obvio que esos dos tienen algo. Antes… le gustaba Fabio, pero como él no le hizo caso, se metió desnuda en su cama. Esa misma noche la echaron de ahí. Hubo mucho escándalo, pero poca gente se enteró porque silenciaron la noticia.

Marisol hablaba sin parar mientras caminaban, pero ninguna de las dos le hacía caso. Siguió contando chismes todo el camino hasta que llegaron al pie del edificio. Entonces se detuvo. —Bueno, las dejo aquí. Regreso a la universidad.

—Vendré a verte otro día.

Rafaela ni siquiera la miró. Una vez arriba, en el departamento, Maritza se sentó en el sofá con la cabeza gacha. Rafaela le sirvió un vaso de agua, lo dejó en la mesita y se sentó a su lado. —Ya lo viste. Marcelo y Gloria han estado juntos a tus espaldas. Si de verdad te quisiera, no te habría humillado delante de tanta gente…

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