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Venganza Reencarnada de la Rica Heredera romance Capítulo 770

Rafaela se encontró con otra persona que se tomaba demasiadas confianzas, muy parecida a Penélope. —¿Nadie te ha dicho que cuando alguien se muestra tan amigable de la nada, por lo general tiene otras intenciones?

—¿Te apellidas Huerta? ¿Como la antigua familia Huerta de Floranova?

—Oye, ¿de qué hablas? No te entiendo muy bien. Es que acabo de mudarme y no sé cómo usar el gas de aquí. No puedo encender la estufa y, como vi tu puerta abierta, pues me acerqué —dijo Raquel, parpadeando con una expresión tan natural que no parecía ocultar nada. Rafaela no le dio más vueltas al asunto y le respondió con cierta distancia—: Si tienes algún problema, habla con el conserje. Yo no vivo aquí, no sé nada de este lugar.

Cuando Rafaela pasó a su lado, Raquel contuvo la respiración, con el cuerpo tenso. En cuanto la vio bajar las escaleras, soltó un suspiro de alivio y se llevó una mano al pecho. Rápidamente, sacó su teléfono del bolsillo e hizo una llamada.

Al otro lado, tardaron medio minuto en contestar. Liberto acababa de colgar la llamada de Floranova.

—Hermano, tu esposa como que es medio brava, ¿eh? ¿Seguro que… no la hiciste enojar cuando volviste? Por su tono, parece que todavía no se le ha pasado. Y además… ¿no es esta casa en Residencial Jardín Estrella su primer hogar de casados? Porque por cómo hablaba, parece que odia este lugar.

—Ahorita también vi el papel que firmó. Oye, ¿por qué… el nombre del destinatario era… Penélope?

Liberto sintió un dolor de cabeza.

—Ah, y otra cosa, algo que me pareció raro.

—Habla —dijo Liberto.

Raquel miró de reojo hacia el elevador y le contó lo que había percibido. —A tu esposa parece que no le cae nada bien la gente con el apellido Huerta. Hasta me preguntó si yo era de la antigua familia Huerta de Floranova. No me atreví a decirle la verdad.

Liberto se pellizcó el puente de la nariz mientras una sombra de frustración lo invadía. —Ya entendí. Rafaela es muy perceptiva. Si te acercas a ella a propósito, solo despertarás sus sospechas. No hagas ninguna tontería cerca de ella, ¿entendido?

—Entendido, hermano. No te preocupes, actuaré de forma impecable.

Después de colgar, Liberto sintió que simplemente no podía con Rafaela. No importaba lo que hiciera, la actitud de ella hacia él no mejoraba en lo más mínimo. Especialmente con lo de Residencial Jardín Estrella; todo allí dentro había sido decorado con sus cosas favoritas, incluyendo un sofá de edición limitada que siempre había querido, diseñado y hecho a mano por un maestro italiano, una pieza exclusiva y personalizada. Solo ese sofá costaba casi lo mismo que el enganche de un departamento en Residencial Jardín Estrella.

Mauricio, notando la impotencia de Liberto, intervino: —Para usted, señor, Residencial Jardín Estrella puede tener un significado especial, ya que fue la primera casa que compró para la señorita con todos sus ahorros. Pero, señor, ¿por qué no intenta verlo desde la perspectiva de ella? Piense en lo que significó para la señorita vivir allí después de casarse con usted.

—La razón por la que la señorita rechaza tanto ese lugar no es casual. Todos los problemas tienen un origen. En aquel entonces… después de su accidente de carro, pasó seis meses recuperándose allí, sola.

—Durante esos seis meses, el joven amo, debido al asunto de la familia Gómez, evitó a la señorita en todo momento, sin mencionar que en ese entonces usted no sentía el más mínimo afecto por ella. Por eso creo que… la señorita no puede olvidar esos recuerdos dolorosos. Al hacer que vuelva a ese lugar, lo único que consigue es que reviva esas malas experiencias.

—Joven amo, no debió haberlo hecho.

Liberto guardó silencio por un momento y luego preguntó: —¿Qué crees… que debería hacer?

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