Rafaela colgó de nuevo. —Da la vuelta, vamos a Residencial Jardín Estrella.
Desde que se fue de Residencial Jardín Estrella, nunca había vuelto. ¡Esta sería la última vez!
Al llegar, el gerente de la empresa de remodelación ya la esperaba abajo. En cuanto la vio bajar del carro, se apresuró a abrirle la puerta.
—¿No dijo que tenía que firmar?
—Démelo de una vez.
—Los documentos están arriba, señorita Rafaela. Tendrá que subir conmigo, por favor. No se preocupe, en cuanto firme, me pondré en contacto con el señor Liberto para que liquide el pago pendiente.
Rafaela subió e intentó introducir la contraseña varias veces, pero se equivocó. Se le… había olvidado.
El gerente, al verla, se apresuró a decir: —Señorita Rafaela, la contraseña se cambió. Ahora es su fecha de cumpleaños.
En el instante en que la puerta se abrió, aquel lugar que antes era gris, monótono y sin calidez, ahora, tras la renovación, era irreconocible. Tanto que… a Rafaela casi se le olvidó cómo era antes.
Entró lentamente y vio que el suelo, la sala, la cocina e incluso las cortinas de los ventanales ya no eran de ese horrible color gris. Ahora eran… de los estilos vivos y llamativos que a ella le gustaban. Toda la decoración, la mesa de centro, el sofá, la televisión, la cocina… no quedaba ni rastro de lo que había sido.
—Señorita Rafaela, si le parece bien, puede firmar aquí.
Rafaela, sin mostrar emoción alguna, tomó la pluma, firmó y se la arrojó de vuelta.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...