¿Nunca has sospechado de la identidad de Liberto en todos estos años? —preguntó Alonso.
Rafaela removió la sopa con la cuchara.
—¿Insinúas que Liberto podría ser el heredero de la familia Huerta?
Alonso no dijo nada, lo que equivalía a una afirmación.
—Más le vale rezar para no serlo —dijo Rafaela—. No he olvidado cómo la familia Huerta, en alianza con Encanto Puro y Ximena Gómez, presionó al Grupo Jara. Eso provocó que papá sufriera un infarto. No le voy a estar agradecida solo porque el Grupo Jara y el Grupo Huerta ahora colaboren. Nada bueno cae del cielo. No sé qué les habrá dicho Liberto, pero lo único que me importa es que papá esté bien y no tenga que preocuparse más por la empresa. El resto… no me interesa en lo más mínimo.
—Y si… realmente lo fuera… ¿qué harías?
—Puedo ser Rafaela, la señorita del Grupo Jara, o la actual esposa de Liberto, la señora Padilla. Pero… ¡jamás seré la señora Huerta!
—No puedo perdonar cómo la familia Huerta aplastó al Grupo Jara en su momento. Y más que aplastar, a mí me pareció una venganza. Siendo una simple competencia comercial, la familia Huerta tenía el poder de adquirir el Grupo Jara, pero no lo hizo. En su lugar, usaron esa humillante disculpa pública para avergonzar a papá…
—¿No te parece… muy ilógico?
¡Una conferencia de prensa para que papá se disculpara públicamente!
¡Eso fue lo que le provocó el infarto!
—Además, si de verdad fuera el heredero de la familia Huerta, ¿crees que alguien de su estatus se sometería a la familia Jara, aceptando un sueldo anual de cinco millones y firmando tantos contratos injustos? ¿Y encima tener que aguantarse todo frente a mí cada día?
—¿Qué ganaría quedándose en la familia Jara?
—Al principio, sí tuve muchas dudas sobre su identidad. Lo investigué en secreto varias veces. Realmente es huérfano. Incluso conocí a su antigua prometida, Valeria. Su historial, el tiempo que conoció a Liberto, el orfanato donde estuvieron juntos… todo coincide. Así que… es imposible que Liberto sea de la familia Huerta.
Ni siquiera se le había pasado por la cabeza la posibilidad de que Liberto fuera el heredero de la familia Huerta.
***
Después de que Alonso la dejara en casa, mientras se desabrochaba las correas de los tacones en la entrada, Rafaela encendió el celular. Apenas medio minuto después, recibió una llamada de un número conocido.
Se llevó el teléfono a la oreja. Una sirvienta se acercó y Rafaela le entregó el bolso.
—Si tienes algo que decir, dilo rápido —ordenó mientras subía las escaleras hacia su habitación. Su mirada se posó en las cartas que aún estaban sobre el escritorio, sin recoger. Antes de salir por la mañana, le había pedido expresamente a Clara que no tocara nada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...