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Venganza Reencarnada de la Rica Heredera romance Capítulo 810

—A ella usted no le gustaba.

Mauricio recordó que, años atrás, la señorita Abril le había dicho lo mismo al Patrón. Nunca le gustó, ni siquiera sintió algo remoto por él; es más, le dijo en su cara que le provocaba repulsión física. Pero aunque la señorita Abril lo insultara, el Patrón nunca se enojaba. Al contrario, aceptaba sus berrinches y toleraba cualquier falta de respeto.

La señora Rafaela tenía razón. Por muy bueno que fuera Saúl con Abril, él nunca vio en Abril la mirada que Rafaela tenía hacia Liberto cuando aún quedaba amor. Cuando hay amor o no, se nota en el ambiente.

Abril sentía un asco fisiológico por Saúl.

No importaba cuánto dinero o poder tuviera Saúl, el corazón no entiende de esas cosas.

—Pero tu madre aun así eligió comprometerse conmigo.

Al escuchar eso, Rafaela soltó una risa llena de desprecio.

—Mi madre no tuvo opción, por eso aceptó el compromiso. Lo hizo para proteger a la familia Ferreira, para que mi abuelo estuviera a salvo. Si de verdad hubiera sentido algo por usted, ¿por qué no se convirtió directamente en la señora de la casa Huerta?

Se inclinó un poco hacia adelante, retadora.

—Señor Huerta, el amor… es algo exclusivo. Es cuando en el corazón no cabe nadie más que esa persona.

—Gustar de alguien es fácil. Seguir amando a esa persona pase lo que pase, eso es lo difícil.

—Mírese. Ya va para los sesenta y todas las mujeres que trae colgadas podrían ser sus hijas. ¿Y todavía se atreve a decirme en mi cara que amaba a mi madre?

—Que la palabra "amor" salga de su boca me parece un insulto.

Saúl llevaba décadas viviendo como un rey; nadie se había atrevido a sermonearlo con ese tonito. Sintió una molestia crecer en su interior. Si fuera cualquier guardaespaldas o empleado de La Perla Marítima S.A., con solo verle fruncir el ceño, ya estarían temblando de miedo.

El que más sufre no es el que se muere primero, sino el que se queda vivo, condenado a sufrir una y otra vez… recordando el pasado, atrapado sin poder salir.

Si no hubiera sido porque Rafaela nació, su papá… se habría ido de este mundo junto con su mamá.

¡La gente que se ama no debería terminar así!

Dicen que el tiempo lo cura todo, pero ¿cuánto dolor hay en el proceso?

La angustia, el dolor que te desgarra, las noches sin dormir extrañando.

El amor se puede ver, se puede sentir.

Lo de ella y Liberto, en su vida pasada… fue un capricho suyo, algo que ella forzó. Y el resultado final fue ella, sola, soportando el dolor de no ser amada.

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