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Vínculo Prohibido. Embarazada del Alfa enemigo. romance Capítulo 4

La luz de la ventana llegó a mi rostro y me obligó a levantarme o al menos eso fue lo que intenté porque el dolor en mi cuerpo me impidió hacerlo.

—Maldición —gruñí.

Me llevé las manos cerca del cuello cuando sentí un ardor intenso, tenía una herida que no logré distinguir de inmediato, me obligué a levantarme a pesar del dolor y fui directo al baño, me ví en el espejo.

—¿Qué carajos?

Era una herida entre el cuello y el hombro, estaba roja y extraña.

—El imbécil me marcó.

“Yo diría que te dejaste marcar”, escuché la voz de mi loba en mi mente.

“¡Kaia! ¡Por fin!

Ayer la había perdido casi todo el día y fue lo más horrible que haya sentido en toda mi vida, nunca quiero que vuelva a pasar.

“¿Qué carajos pasó con el imbécil de Alan? ¿Esa es su marca? La voy a rechazar enseguida”

“No me case con Alan” expliqué “Julie puso algo en mi bebida y eso hizo que te fueras, debió ser una poción de bruja, pero logre escapar, a pesar de que me querían obligar a casarme, salí del territorio del Sur y terminé en una cabaña, tuve una noche… emmm agitada con un desconocido y supongo que es su marca”

“Si que tienes tus aventuras”

“Luego nos encargamos de la marca, pero tenemos que salir de aquí, Alan estaba insistente en que se hiciera la boda y seguramente no tardará en buscarnos, tenemos que irnos antes de que nos encuentre”

Pude sentir el calor de Kaia en todo mi cuerpo curando mi cuerpo adolorido, aunque ese dolor no se sentía tan mal, encontré jabón y artículos para darme una ducha, al salir del baño encontré también una mudada de ropa, me queda un poco grande, pero está bien, creo que el desconocido me dejo todo esto, tal vez se sintió mal por desaparecer, al menos para mí es un alivio que no esté, no quiero volver a verlo jamás.

Abrí la puerta, lo hice tan rápido y enseguida choque con una espalda, me tambaleé hacía atrás y logré recuperar el equilibrio.

—Señorita, veo que ha despertado —escuché la voz masculina, era un desconocido, no el desconocido de anoche, este era otro, aunque igual de grande, creo.

—¿Y tú quién eres?

—Solo la estoy cuidando, puede volver a dormir, no se preocupe.

—¿Cuidando? —dudé.

—El jefe dijo que me quedará y si llegaba a despertar le dijera que él volvería pronto, puede esperarlo adentro.

Esperar a su jefe.

“¿Con quien diablos te acostaste?” dudó Kaia.

“No tengo idea” respondí.

—Tengo que ir al baño —comenté.

—Tiene un baño adentro —señaló.

Maldición.

Aún así me hice la digna y me crucé de brazos.

—También tengo hambre, supongo que puedo ir abajo y pedir algo o me vas a dejar aquí torturandome.

—No —se apresuró a decir —. Si quiere algo, se lo puedo traer.

—¿Crees que no puedo ir yo por mi comida?

—Por supuesto que no —contestó de inmediato, sin embargo no se movió, así que insistí.

—Puedo ir ahora, en serio, tengo mucha hambre.

Capítulo 4 1

Capítulo 4 2

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