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Vínculo Prohibido. Embarazada del Alfa enemigo. romance Capítulo 3

Tardé un par de minutos en poder salir de los límites de la manada, no me detuve en ningún momento, solo corrí hasta salir de la ciudad, incluso cuando los pies me empezaron a doler, sin mi loba el dolor era más intenso, mi vestido terminó rasgado y manchado, tuve suerte al no encontrarme a ningún guardía en la salida, aunque salir era fácil, lo difícil sería entrar.

A un par de metros me encontré algo parecido a una cabaña grande, al entrar me di cuenta que era un bar, por su aspecto debe tener años aquí, no es difícil encontrarlos, son lugares para lobos viajeros que salen de sus manadas y necesitan un lugar donde descansar.

Fui directo con el mesero.

—Necesito un trago —suspiré.

—Creo que necesitas más que eso, linda —señaló mi vestido que ahora se veía marrón y gris por la suciedad, además se había roto hasta las rodillas, de vestido de novia no había quedado nada.

—Es una larga historia.

—Solo me interesa saber si tienes dinero para pagar.

Mire mi mano y me quite el anillo de oro, lo coloque sobre la mesa.

—Esto será suficiente.

Lo tomó y lo levantó al aire para verlo de cerca.

—Nadie va a venir a reclamarlo, ¿verdad?

—Supongo que cuando lo hagan usted ya no lo tendrá —respondí.

Me miró un instante antes de guardarlo en su bolsillo.

—Quieres un vodka tonic.

—Prefiero la cerveza.

—Una loba que sabe beber, excelente.

El primer vaso lo bebí rápido, estaba sedienta, me volvió a servir y el siguiente lo tomé un poco más despacio, me empecé a sentir todo más ligero y suave, después del cuarto vaso empecé a hablar.

—Mi esposo tenía esposa —me reí.

Creo que el hombre me vio incrédula, no lo sé, estoy confundida.

—Hasta tenía un hijo —continué —. Todos los sabían menos yo, como siempre el engañado es el último en saber. Todos son unos idiotas.

Señalé mi vaso para que lo rellenará.

—Creo que has tomado suficiente.

—Yo decidí cuando es suficiente —insistí.

—Te advierto que no te dejaré dormir aquí –mencionó antes de volver a llenar el vaso.

En ese momento se escuchó el sonido de la puerta, los pocos lobos adentro giraron de inmediato. Tres hombres estaban en la entrada, el que venía en medio era enorme, musculoso y algo, tenía una camisa negra, estaba buenísimo. Me giré de nuevo hacia el cantinero, se veía algo nervioso o tal vez solo es mi imaginación.

—Ni siquiera era fuerte o guapo —mencioné recordando a Alan, no era una mentira, venía de una familia de Deltas, era un rango bajo, se encontraba casi en el rango de los Omegas, pero me emocioné cuando sentí que era mi pareja, nunca había sentido algo tan intenso y familiar, mis padres decían que uno debe dar todo por su pareja, así que yo lo seguí a su manada, dejé todo por él y como me pagó… engañandome.

—Uno debería escoger su propia pareja, nada de esa basura destinada. Yo decido…

Vi a mi lado, el lobo de camisa oscura tomó asiento cerca. Está vez lo ví mejor, tenía un cabello negro ondulado y esponjoso, me daban ganas de pasar mis manos por ellos, su camisa era negra y se ajustaba a sus músculos, serio y creo que olía bien.

—Como él —lo señalé, el alcohol me vuelve un poco descarada —. Yo escogería una pareja como él —me llevé el vaso a la boca, pero antes murmuré — Uno grande y estúpido.

—Lo lamento, señor, le pido que la ignore, solo ha tenido un día difícil.

El lobo se limitó a mirarme y luego a él.

—Dame un whisky, ¿Tienes habitaciones disponibles?

—Si, señor.

El cantinero sacó enseguida unas llaves y se las extendió.

—¡Oye! ¡Dijiste que no tenías habitación! —le reclamé.

—No. Dije que tú no te quedarías a dormir aquí —aclaró.

No lo recordaba muy bien. Mejor seguí bebiendo.

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