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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 12

¡Diablos!

Ella sonrió con amargura.

Justo cuando iba a abrir la cajuela...

¡Brum!

El tubo de escape del auto soltó una bocanada de humo caliente directo en su cara.

Para cuando terminó de limpiarse, el taxi ya iba huyendo a toda velocidad a la distancia.

¿Acaso había visto un fantasma?

Pero ella no estaba muerta.

Bajó la mirada y se observó. Llevaba puesto el vestido elegante que había usado el día de su boda, hace veinte días.

La tela estaba cubierta de mugre, manchas oscuras, lodo e inmundicia de insectos. Con razón el hombre había huido despavorido.

Siguió caminando hasta toparse con un hotel de cadena.

Levantó su maleta y subió los escalones con dificultad.

El guardia de seguridad bajó de un salto para cerrarle el paso.

—¡Oiga! ¡Oiga! ¡Lárguese de aquí!

Sofía levantó la cabeza. —Señor, tengo dinero. Solo quiero pagar una habitación, darme un baño y me voy.

Levantar la vista fue un error, pues el guardia pudo verle bien la cara.

Notó claramente el asco en los ojos del hombre, mirándola como si fuera una vagabunda.

Sin decir más, dio media vuelta y se alejó con su equipaje.

En esta vida, no causarle problemas a los demás es facilitarse las cosas a uno mismo.

Si no la dejaban entrar, ni modo.

Siguió caminando.

Las calles eran amplias.

Buscó por todos lados hasta que encontró una peluquería de mala muerte, donde la dueña dormitaba en un sofá.

Empujó la puerta y le explicó lo que necesitaba.

La dueña solo accedió a lavarle el cabello.

Sofía abrió su maleta, sacó todo el efectivo que tenía y le tendió un par de billetes grandes.

—Entonces lávate rápido —le exigió la mujer, abriendo la puerta de un cuartucho diminuto que servía de baño, y quedándose de guardia en la entrada para supervisarla.

—¡Dios santo! ¿Te estabas muriendo de hambre o vienes huyendo de alguna tragedia? Eres puro hueso, parece que te vas a desarmar.

Sofía se tallaba el cuerpo con fuerza, haciendo un sonido rasposo.

—No me voy a morir en su local, no se preocupe.

Tardó cuarenta y cinco minutos completos en bañarse, mientras la dueña murmuraba maldiciones.

Sofía le dio más dinero para comprar su silencio.

Ya con ropa limpia, revisó el contenido de su maleta.

Menos mal.

Capítulo 12 1

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