Cuando la mirada de Leandro recayó sobre Ana, la niña enderezó su pequeña espalda y lo miró a los ojos con total valentía.
Leandro sonrió.
—Blancanieves, nos volvemos a encontrar.
Ana abrió su boquita, a punto de decir algo.
Pero Valentina le tapó la boca a Leandro con la mano y le gritó como advertencia:
—¡Papá, no le puedes decir Blancanieves! ¡No puedes!
Leandro apartó el rostro y Valentina hizo un puchero.
—¡Para ti, yo soy tu única Blancanieves! Me dijiste que soy la niña más bonita del mundo.
—Está bien —accedió Leandro con una sonrisa complaciente.
Luego, volvió a mirar a Ana.
—¿Cómo te llamas?
Ana le devolvió la pregunta.
—Leandro, ¿acaso no eres el tío político de Valentina? ¿Por qué ahora eres su papá?
Leandro acarició con ternura el rostro redondo de la niña que llevaba en brazos.
—Mi princesa necesitaba que fuera su papá, así que ahora me llama papá.
—¡Vaya que eres increíble! —Sebastián, que se había mantenido en silencio analizando la situación, lo fulminó con una mirada gélida.
—Proteger a los niños es responsabilidad de los padres. Como hombre y líder de la familia, debo asumir mis responsabilidades, ¿no crees, pequeño gruñón?
Sebastián soltó una risa fría.
—Me temo que como hombre eres bastante confuso y, para ser honesto, muy molesto. Eres el esposo de la hermana del papá de esta niña, pero actúas como si fueras su padre, afirmando en público que debes hacerte cargo de la hija del hermano de tu esposa... ¿Alguna vez has pensado en cómo se siente tu cuñado? ¿Acaso tu cuñado tuvo una hija solo para que te llame papá? Eres detestable y sumamente estúpido.
El rostro de Leandro se congeló.
Apretó los dientes.
Entrecerró los ojos.
Y con una expresión sumamente indescifrable, se enfrascó en una guerra de miradas con Sebastián.
No era la primera vez que quedaba en ridículo intentando ganar una discusión contra ese niño pequeño.
Decidió cambiar de táctica.
—Discúlpense. Díganle a Valentina que lo sienten y olvidaremos este asunto.
Ana enderezó la espalda y respondió, remarcando cada palabra:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA