Isabel insistió con vehemencia:
—¡Tu marido es un desgraciado! Nunca había visto a un hombre tratar así a su propia esposa. Si por lástima te quedas y permites que su familia te pase por encima mientras idolatran a Sofía, te aseguro que tu esposo no solo te va a seguir ignorando, sino que te va a pisotear.
—Exactamente. La gente se aprovecha y solo ataca al más débil.
—Te lo digo por experiencia: en una relación, tienes que tener al hombre comiendo de tu mano para que te trate como a una reina. Divórciate, demuestra que puedes brillar sola y haz que Lucas vea lo que perdió. Cuando esté arrastrándose arrepentido, tú vas a tener el control.
Pasaron un par de días.
Cuando Lorenzo cruzó la puerta de la mansión de la familia Lira junto a Sofía y los dos niños, Lucas fue el primero en ponerse de pie para pedir perdón.
—Ximena acaba de tener al bebé, sus hormonas están descontroladas y por eso inventó todo lo de Sebastián. Yo asumo gran parte de la culpa; como su esposo, fue mi error no ponerle un límite. Les pido perdón en nombre de Ximena.
Lucas jaló del brazo a Ximena.
—Levántate tú también y discúlpate con Sebastián y con mi cuñada.
Ximena lo miró con los ojos inyectados de odio.
Lucas, visiblemente incómodo, le murmuró:
—¿Ximena?
—Divorciémonos, y déjate de tonterías —escupió ella, llena de rencor.
Eso...
Dejó a toda la familia de piedra.
Lucas bajó la voz.
—Te equivocaste. Tenemos que arreglar las cosas con la familia, deja de hacer corajes.
Ximena se puso de pie de un salto.
—¡Si crees que te lo digo por capricho o que no me importa, te equivocas! ¡Te lo estoy diciendo muy en serio, quiero el divorcio!
Zafira Lira y Susana Yáñez se levantaron rápidamente, apoyándose mutuamente, y caminaron hacia ellos.
Antes de que pudieran acercarse, Ximena dio media vuelta y salió corriendo.
Lucas corrió tras ella y la tomó del brazo.
—No te vayas así, podemos hablarlo. Confía en mí, lo vamos a solucionar.
Llevaban apenas dos años casados. Se conocieron en la Universidad de Rosarito, fueron novios desde jóvenes y se casaron en cuanto se graduaron; tenían una historia juntos.
Ximena lloraba amargamente.

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