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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 450

En el pasillo alfombrado con detalles bordados en hilo azul zafiro, un destello dorado captó la atención.

—¿Ah? ¿Acaso no es la doctora Valdivia?

Al oír su nombre, Sofía apartó la vista de la pantalla del celular y levantó la mirada.

Vio acercarse a dos mujeres maduras, cubiertas de oro y joyas de pies a cabeza, con la pinta clásica de las esposas de los nuevos ricos.

La mujer que llevaba el vestido elegante y cuya piel brillaba por los excesos de crema, la agarró del brazo, hablando a los gritos.

—¡Oiga, doctora! Mi papá fue a su consultorio por unas hierbas y le funcionaron de maravilla. Fui a Clínica Serenidad para una revisión y me dijeron que ya no trabajaba ahí, ¿qué pasó?

Resultó que era la hija de uno de sus antiguos pacientes.

Después de tanto tiempo, aún se acordaban de ella.

Sintió una cálida satisfacción en el pecho.

Sofía respondió con educación:

—Ya no trabajo allí.

La mujer del vestido enarcó las cejas y abrió los ojos como platos, exclamando casi con indignación:

—¡Doctora, qué mala suerte tiene! Yo la fui a buscar, y como no estaba, me puse a averiguar. Usted trabajó con el señor Quintana durante tres años, estuvo ahí desde el día que abrió, prácticamente era la columna vertebral de la clínica. ¡Pero fíjese nada más! Apenas usted se fue, la clínica explotó. Ahora que se asociaron con la Reina de los Realities, los productos Serenidad están en boca de todos. Hoy millones de personas se están matando por comprarlos. ¡El señor Quintana se hizo millonario de la noche a la mañana!

Su acompañante, una mujer de cara redonda, la interrumpió.

Con un gesto tosco, señaló la pantalla del celular de Sofía, que seguía encendida.

—¿Usted también está viendo los directos?

Sofía reaccionó, cerrando rápidamente el chat de Ximena.

Asintió.

La mujer de cara redonda, con su voz áspera y ruidosa, continuó:

—A mí me encanta Selina Huerta. Esa embarazada es un amor, se nota que es sincera cuando habla de los productos. En su perfil subió más de treinta videos sobre cuidado de la piel, compartiendo sus secretos con todo el mundo sin guardarse nada.

La mujer del vestido agregó rápidamente:

—Selina también es doctora en Clínica Serenidad. Cuando fui y no la encontré a usted, el señor Quintana me sugirió que me atendiera ella.

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