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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 455

Si no hubiera alguien manipulándola y metiéndole ideas en la cabeza, Ximena no sería tan agresiva con los demás.

En ese momento, Isabel Molina intervino para defenderla: «Lucas, ¿con qué derecho irrumpes en mi evento para ponerle las manos encima a Ximena?».

«¡Es mi esposa! ¡La mujer con la que me uní en una boda con todas las de la ley! ¡¿Lo entiendes, Isabel?!».

Isabel no se echó para atrás. «Lo entiendo. Entiendo que... Ximena se casó con un completo cobarde. Cuando más débil y vulnerable estaba, cuando todos la atacaban, ¿por qué no recordaste que era tu esposa y que tenías la obligación de protegerla? ¿Por qué no le dijiste a todos que te casaste con ella con todas las de la ley y que tu familia debía amarla y respetarla?».

Cuando Ximena más lo necesitaba, Lucas se había escondido como una tortuga asustada, dejándola a su suerte.

Y hoy, Ximena había alcanzado la fama absoluta.

Todos los hombres de internet la adoraban, los comentarios en pantalla se llenaban de «eres mi diosa» y «te amo», y ahora resultaba que Lucas venía a reclamar lo que era suyo.

Isabel estaba furiosa.

Lucas la fulminó con la mirada. «Isabel, no te metas en asuntos privados. En la familia Lira las cosas no son como tú las pintas, ¡estás distorsionando la verdad a tu conveniencia!».

Tratando de mantener la calma, Lucas volvió a intentarlo. «Ximena, ven conmigo. Yo me encargaré de arreglar este desastre por ti».

Pero Ximena fue implacable. «¡No quiero verte, lárgate de aquí!».

«¡¿Ximena?!», exclamó Lucas, alzando la voz.

Su imponente presencia silenció la sala y la mayoría de los invitados no se atrevió a sostenerle la mirada.

Sin embargo, sintiéndose desafiada en su propio terreno, Isabel levantó la barbilla con arrogancia.

«¿De qué desastre hablas? El Grupo Amoris es un fenómeno en todo internet. Cientos de personas hacen fila rogando por colaborar con nosotras».

«Lucas, lo que pasa es que viste lo famosa y brillante que es Ximena hoy, viste cómo trae locos a los hombres, y tienes terror de que te dé una patada y se busque a alguien mucho mejor que tú. Por eso viniste corriendo a jalonearla».

En otras palabras, se había dado cuenta de que estaba a punto de perder a Ximena, sintió miedo y vino a suplicar.

«Jaja, si hubieras sabido esto desde el principio, te habrías portado diferente».

«¿Por qué los hombres siempre esperan a perder algo para empezar a valorarlo?».

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