"¡Claro que sí! Tu novio el doctor era tan increíble. Cuando andaban de novios, tus papás no dejaban de presumir de él todos los días en el mercado. Hasta mi nietecito de tres años sabía que el hombre de Selina ganaba muchísimo dinero, vivía en una mansión inmensa y manejaba un auto de lujo. Le decíamos de broma que cuando creciera él también quería ser doctor."
"¡Jajajajaja!"
"Los controles prenatales del bebé cuestan dinero, el parto cuesta dinero, y criarlo todavía más. Lo que gana tu mamá vendiendo verduras no va a alcanzar para nada. Además, escuché que a tu papá le tienen que operar del corazón, y esa cirugía cuesta una fortuna."
"Dicen que ya no pueden pagar las hipotecas de sus dos casas. Los del banco ya pegaron los avisos en su puerta; si se atrasan tres meses, las van a subastar."
"Sin casa, tu cuñada seguro se larga y deja botado al bebé. Tu hermano se la pasa durmiendo de día y jugando videojuegos de noche. Al final, tu pobre madre va a tener que venir a vender verduras cargando a su nieto en la espalda."
"¿Qué haces aquí pelando cáscaras? Ve a buscar a tu novio doctor, dile que te mantenga, así le quitas un peso de encima a tu pobre madre."
"Habla con él. Después de todo, tu papá es su suegro, que se porte bien y pague la cirugía, ¿no?"
"Pero su mamá dijo que el doctor Quintana ahora mismo no puede ni salvarse a sí mismo."
"¡Pff! Llama a la televisión, contacta a unos periodistas y preséntate en su puerta con tu panza de embarazada. Digo, al doctor le tiene que importar su reputación, ¿no?"
¡Zas!
Selina Huerta tiró el pelador con rabia y se levantó para gritarles a las mujeres.
"¡Dejen de meterse en lo que no les importa! Parecen urracas chismosas buscando siempre hacer un escándalo. ¡Váyanse de aquí y cierren la maldita boca!"
¡Qué manera de explotar!
Con esas palabras, logró que todas se pusieran en su contra.
"¡Tsk, tsk, tsk! Miren nomás a esta tipa, no sabe agradecer. Con razón el doctor Quintana la engañó y la dejó botada. Nosotras tratando de ayudarla con buenas intenciones y nos muerde más feo que un perro rabioso."
"¡Puf! Cuál gran influencer, era el payaso del internet. ¡Qué vergüenza da!"
"Bien dice el dicho: a los que son muy arrogantes, el karma los alcanza."
"¡Presumía tanto de su romance con el doctor, y ni siquiera era nada oficial! Toda su familia se la pasaba faroleando, como si tuvieran miedo de que alguien en el mercado no se enterara."
"¡Y cuando trabajaba para la Reina de los Realities, era lo mismo! Hacía transmisiones en vivo con su panzota, pintarrajeada y toda coqueta, exhibiéndose para los de internet."
"Se daba aires de diosa inalcanzable, y mírenla ahora, ¡ni para pelar verduras sirve! Miren qué torpe es, lleva horas y no puede terminar. Esos clientes tan guapos ya llevan rato esperándola..."

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