Cristina Montero respondió:
—Leandro ya no siente absolutamente nada por Sofía, tú misma lo dices... Leandro la odia con toda su alma.
Sin Leandro para defenderla, Sofía es solo una don nadie. ¿Qué podría hacernos?
Aunque descubra que Alberto intentó matarla en el pasado, ¿qué puede hacer?
Isabel Molina se pellizcó el puente de la nariz con frustración.
Sí, a Sofía ya no la protegía Leandro, ¡pero ahora la respaldaba Lorenzo Lira!
Toda la alegría de haber obtenido los resultados negativos de la prueba de paternidad se había esfumado.
Llena de rabia y ansiedad, le gritó a Cristina:
—Escúchame bien. Los gemelos de Sofía son hijos de Lorenzo Lira. Yo misma organicé la prueba de paternidad y los resultados de laboratorio no mienten.
¿Lo entiendes ahora?
Sofía se ha convertido en la reina intocable de la familia Lira gracias a sus malditos hijos.
Según la exesposa de uno de los miembros de los Lira, todos la adoran. El día que los niños fueron reconocidos por la familia, los ancianos le regalaron cosas por valor de más de mil millones, argumentando que sufrió mucho en su romance secreto con Lorenzo durante tres años y querían compensarla por todo lo alto.
Ya te podrás imaginar el tamaño del respaldo que tiene Sofía ahora.
Si llega a mencionar frente a los Lira quién la golpeó y quién la metió en una maleta para tirarla al río, ¿qué crees que le pasará a quienes lo hicieron?
Antes no había mencionado la posición de Sofía entre los Lira porque sospechaba que el rumor de que se había aliado con Lorenzo cuando huyó al norte hacía tres años era falso, y que los gemelos en realidad eran de Leandro Corona.
A pesar de haber escuchado a Ximena Salas decir que Sofía tenía el mundo a sus pies gracias a los Lira, no podía creer que realmente se hubiera convertido en una mujer intocable de la élite.
Pero ahora...
Con la prueba de paternidad en la mano...
El encargado del laboratorio que ella había comprado se la entregó personalmente.
Las pruebas eran irrefutables.
Sofía sí había triunfado de verdad.
—Ya veo...
Cristina no dijo nada más.
Con la información que Isabel le había dado, Cristina podía imaginar de inmediato cómo Lorenzo buscaría vengarse en nombre de Sofía.
En medio de la fría noche invernal, el factor de riesgo era mínimo.
Cristina ordenó a su chofer de confianza que la llevara hacia el Monte Prodigio.
Salieron de Ciudad del Mar, recorriendo más de 200 kilómetros por la autopista hasta llegar a Pueblo Prodigio, para luego tomar una ruta nacional de 30 kilómetros más hasta llegar a las faldas del monte.
El camino subía serpenteando por la ladera de la montaña.
El chasis del todoterreno raspaba contra el lodo.
Con las luces altas encendidas, treparon hasta la entrada de una pequeña casa en la parte trasera del monte.

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