—¡Es la sangre de tu querido Lorenzo! —se burló Isabel—.
—¡Sofía, a tu hombrecito Lorenzo le dieron una paliza, jajaja! ¡Están a punto de matarlo a golpes!
—Parece un perro a punto de ser despellejado, arrodillado ahí mientras todos se turnan para hacerle pedazos.
—Y si se muere... déjame imaginar cuál será tu patético destino...
—Esos dos directores que te andaban lambisconeando hace un segundo, te van a echar a patadas de Farmacéutica Cumbre.
—Y en los muros de la mansión Lira pondrán un cartelito gigante que diga: Prohibida la entrada a perros y a la arrastrada de Sofía...
Sofía le lanzó una mirada fulminante. Isabel dio un respingo y salió corriendo a toda velocidad.
Obviamente, no había olvidado la brutal bofetada que había recibido la última vez.
La situación era crítica.
Sofía no podía perder tiempo con sus estupideces. Rápidamente juntó las fotos del suelo, subió a su auto y aceleró para salir del estacionamiento.
Inmediatamente llamó a Ferrer.
[¿Aló? Hola, doctora Valdivia. ¿Busca al jefe? Dígame nomás, yo le paso el recado con muchísimo gusto.]
Él sonreía.
Trataba de imitar la amabilidad que su jefe usaba para complacerla.
Pero Sofía sentía que el corazón se le desangraba. No podía fingir alegría.
[Ferrer, te voy a hacer una pregunta y exijo que me respondas con la verdad.]
[¿Eh? ¿Qué... qué le pasa?]
Ferrer entró en pánico.
Su nerviosismo lo delataba.
[Lorenzo... ¿está siendo castigado por su familia?]
Ferrer empezó a tartamudear: [¿De... de dónde sacó ese... ese chisme?]
Las lágrimas que se habían acumulado en los ojos de Sofía comenzaron a rodar por sus mejillas: [No importa cómo me enteré. Solo dime si es verdad o no.]
Ferrer se lo confirmó.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...