—Sofía, por favor, no te comprometas.
—¡Lárgate!
—No te alteres, escúchame primero. Te daré la ceremonia de compromiso que mereces y una boda del siglo. Compensaré absolutamente todo lo que te debo.
—¡No me interesan las ofrendas para muertos!
—Sofía, aunque cometí un millón de errores...
—¡Cállate la boca!
—Incluso si me odias hasta la médula y me tratas como si estuviera muerto, no te culparé...
...
Cansada de gritar, con los ojos llenos de lágrimas, Sofía se dejó caer sobre el asiento.
Arrodillado, Leandro continuó suplicando con voz ahogada:
—Ya te lo dije, mi mayor error en el pasado fue no confiar en ti. Ya te pedí perdón por eso. Solo soy un ser humano, no tengo poderes divinos para ver a través de las maquinaciones. A quien apuñalaron fue a mi madre; toda mi atención estaba en la mujer que me dio la vida y me crio. La emoción superó a la razón y te juzgué mal.
—Y sobre el odio que me tienes por haberme visto con Isabel Molina tras nuestro reencuentro, déjame decirte la verdad: Isabel no participó en el complot cuando caíste al río.
—Lo que hizo ella fue difamarte. Si la demandamos, a lo sumo recibirá una reprimenda. ¡Pero yo quiero verla muerta!
—Quiero usarla como ofrenda para expiar todo el dolor que sufriste.
—Pero para destruir a alguien sin crímenes probados, necesito mover ciertas piezas.
—En ese proceso, hubo situaciones en las que terminaste lastimada, te lo aclaré en su momento. Mis hombres te protegen desde las sombras; si hay algo que no puedas resolver, yo intervendré.
—Por ejemplo, cuando te secuestraron, fui yo quien le avisó a Lorenzo.
—Y cuando te presioné para dejar a la familia Solis, fue porque descubrí en secreto que habías firmado un acuerdo de cooperación con la familia Lira. Separarte de los Solis me facilitaba destruir a Iván Quintana y a los demás.
—Otro ejemplo: cuando tuviste la recaída de tu vieja lesión en la cabeza, estuve arrodillado afuera del quirófano esperando por ti. Solo cuando supe que estabas a salvo me dediqué a...
...A interpretar mi papel de ciego.
Leandro se limpió una lágrima del rabillo del ojo.
—Y debido a que estuve ciego durante tanto tiempo, Isabel aprovechó para embarazarse a mis espaldas.
—Por eso... necesito un poco más de tiempo.
—Te digo todo esto para que veas mi verdadera intención. Te amo. Profunda y locamente, te amo.
—Por favor, no me abandones, Sofía...
Apoyó una mano sobre su hombro y la sacudió suavemente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...