—¡Buaaa! —Milena estalló en llanto—. ¡El papá de Ana desapareció igual que el mío cuando se divorció! ¡Sus papás se divorciaron, igual que los míos, ahhhh!
Ana se enfureció y empezó a llorar a gritos.
—¡Estás mintiendo!
—¡No es cierto! ¡Tu papá es un divorciado y ya no te quiere!
—Milena... —la mamá de Milena también lloraba mientras le tapaba la boca a su hija.
Sofía sacudió la cabeza. Esa niña tenía problemas emocionales severos, no valía la pena discutir más.
Tomó a Ana en brazos y la llevó al auto para tranquilizarla.
Una vez que logró consolarla, cerró la puerta.
Al girarse, se topó de frente con un muro humano.
Leandro la miraba con los ojos inyectados en sangre.
—Por el bien de los niños, no nos separemos, ¿sí?
—No.
Sofía abrió la puerta del conductor.
Una mano grande se interpuso en su camino.
—Sofía, acabas de verlo con tus propios ojos. La separación de los padres es un golpe devastador para los hijos.
Una corriente helada recorrió el cuerpo de Sofía.
—Mis hijos preferirían vivir en una familia monoparental antes que tener a un padre como tú.
—Sofía...
Sofía pisó el acelerador a fondo y se alejó.
Esos días habían sido una auténtica tortura.
Llegó el viernes, el día que Sofía debía dar consultas en el Hospital Oncológico Lira. Ese día, por fin llevó consigo la pomada que había preparado para Lorenzo.
Pensaba ir a la mansión de los Lira después del trabajo, dispuesta a tragar su orgullo para intentarlo una última vez.
Era su primera jornada de consultas desde que firmó el acuerdo de cooperación con el hospital de los Lira.
Tenían programados turnos completos, con ochenta pacientes asignados entre la mañana y la tarde.
A las once y media de la mañana, mientras atendía al paciente número treinta y cinco, alguien entreabrió la puerta del consultorio. Una mujer con el rostro curtido por el sol asomó la cabeza y preguntó tímidamente con un fuerte acento campesino:
—Doctora Valdivia, ¿podría atender a mi papá primero?
—¿Qué número tiene? —preguntó Sofía de inmediato.
—Es el turno de la tarde, el número treinta y cinco.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...