Sin embargo, Lilia no tomó una decisión en ese instante.
Habiéndose agotado el tiempo seguro, doña Salinas entró para sacar a Cecilia.
Lilia la miró con ojos de cachorrito herido: —Abuela, quiero que mi mami se quede.
Eso era un problema... Josefina ya debía estar por volver de las compras. Si sorprendía a Cecilia ahí, armaría un escándalo monumental. Y si alguien las escuchaba en el pasillo del hospital, la reputación de Lilia se iría a la basura.
Por ende, la matriarca obligó a Cecilia a salir a cenar y esconderse. Le prometió deshacerse de Josefina para que volviera más tarde.
Cuando Josefina regresó al hospital, el chofer cargaba enormes cajas de ropa y la niñera traía cuatro bolsas llenas de lujos.
—Suegra —Josefina entró a la habitación con su impecable sonrisa de dama de alcurnia.
—Vaya, qué rápido. Gracias por tu esfuerzo —dijo doña Salinas, riendo falsamente.
—Es mi deber.
Por Lilia, ella cruzaría océanos de fuego sin dudarlo.
Dejando su bolso, fue a lavarse las manos y luego se sentó junto a la cama, tomando las manos de la joven.
—Tesoro, ¿cómo te sientes?
—Estoy mejor, mami, no te preocupes.
Los estudios demostraron que físicamente estaba intacta, su único problema era el daño psicológico fingido. Josefina sacó todos los conjuntos finos que había comprado, extendiéndolos en la cama para que ella eligiera.
—Mira nomás, ¿cuál te gusta más? Escoge uno para quitarte esa bata horrible.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...