Lilia cerró los ojos, asustada.
Tenía la confianza de contar con el favoritismo de Benjamín y sabía que él se pondría de su lado.
Lo que la ponía nerviosa era no poder mirar a Josefina a la cara en su momento de humillación, siendo abandonada incluso por su propio hijo biológico.
Benjamín habló tal como ella esperaba.
—En este momento, tu cuerpo y tu mente han sufrido un gran trauma. Tu salud está devastada, así que tú eres la prioridad.
Luego le explicó cómo manejarían a Josefina.
—En cuanto a mamá, ella estará bien, no tienes por qué sentirte culpable ni preocuparte. Toda la familia conoce cómo es ella.
Era una madre sin temperamento, suave y gentil, que siempre ponía a su familia en primer lugar, dispuesta a sacrificarse sin restarle ni un ápice de amor a sus hijos.
Si se encontraba accidentalmente con la amante, Cecilia Mireles, a lo sumo le haría algunas preguntas por no poder aceptarlo de golpe.
De eso, no había necesidad de preocuparse.
En la mansión Salinas había tanta gente que bastaría con que cada uno le dijera una palabra para convencer a Josefina.
El peor escenario sería que Josefina llorara un rato y dejara pasar el asunto.
Durante todos estos años, cada vez que enfrentaba un obstáculo insuperable, lo digería ella misma de esa manera.
Llorar un poco no causaría ninguna consecuencia grave.
La siguiente llamada de Lilia fue para Silas Salinas.
—Hermano Silas, soy Lilia~
Desde el otro lado de la línea se escuchó una risa alegre: —Pequeña, al fin tienes fuerzas para llamar a tu hermano. ¿Ya estás mejor?
—Ay~ Hermano, tengo algo muy importante que contarte.
—¿Qué pasa? Dime.
—Mi madre biológica fue descubierta por mamá Josefina. Las dos están discutiendo ahora mismo fuera de la mansión.
Silas se rio a carcajadas: —El papel no puede envolver el fuego, tarde o temprano se iba a enterar. Es mejor que lo sepa pronto, así ya no tienes que preocuparte, ¿verdad?
Luego añadió: —Con el carácter de mi mamá, que es como una oveja dócil, ¿qué importa que las haya visto?
Una oveja dócil no ataca a nadie y tampoco se defiende si la atacan.
Con lo inofensiva que era Josefina, no había nada que temer.
Esa sensación de "qué patética es Josefina" volvió a surgir.
Lilia se llevó la mano al pecho: —Hermano Silas, ¡pero si ella es tu verdadera madre! Si mi mamá se queda y a la tuya la echan a la calle, ¿no te dolería el corazón?
Ja...

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...