Benjamín frunció el ceño.
Le había marcado a Josefina diez veces, pero seguía sin contestar.
—¿Acaso se quedó sorda? —exclamó doña Salinas, abriendo mucho los ojos.
Hoy era un día importante. La familia de su futuro suegro venía a celebrar la víspera del Año Nuevo y aprovecharían para definir los detalles de la boda.
Benjamín ya cumpliría treinta y seis años después de las fiestas.
Tenía que casarse por todo lo alto este mismo año y llevar a una mujer decente a la casa.
Y su prometida, Fabiola, apenas cumpliría veintidós, tan fresca y delicada como una flor recién abierta.
Para asegurar este matrimonio, Josefina había estado yendo a la casa de la familia Miramontes durante dos años seguidos, esforzándose como nadie hasta que logró conmover a Fabiola y convencerla de aceptar la propuesta de Benjamín.
Josefina sabía perfectamente lo importante que era este día para él, y aun así, ¡no contestaba el teléfono!
¡Era indignante!
—Tú —dijo doña Salinas, resoplando de furia—, llámale a Clara.
Josefina no tenía adónde ir, así que era muy probable que estuviera escondida en casa de su hija.
¿Acaso esperaba que enviaran a alguien a rogarle, a pedirle disculpas y a humillarse para que regresara?
Se estaba dando demasiada importancia.
—Dile a Clara que le daremos a Josefina una única oportunidad. Si regresa de inmediato para recibir a los consuegros y ayudarte a fijar la fecha de la boda, nuestra familia perdonará el berrinche que hizo esa noche.
Cuando Clara contestó la llamada, su tono fue de sorpresa absoluta.
—¿Mamá aún no ha vuelto a casa?
—No —respondió Benjamín, frustrado—. ¿No está contigo?
—No —exclamó Clara, alarmada.
Cuando habló con ella el día anterior, Josefina le había dicho que iba al Valle del Pavor.
¡Era una mujer de sesenta y dos años, afuera había una tormenta de nieve! Su seguridad era motivo de gran preocupación.
Clara de inmediato comenzó a reprocharle a Benjamín.
—Hermano, tú viste cómo la abuela y los demás humillaron a mamá. ¿Por qué te quedaste de brazos cruzados?
Al escuchar eso, la ira de Benjamín se reavivó.
El día anterior, Josefina había hecho un escándalo tremendo precisamente por eso.
Pero, ¿acaso las cosas no eran como él decía?
—La familia pasó por una crisis y Lilia sufrió un trauma severo; necesita cuidados especiales.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...