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Ya no Soy la Otra: La Venganza de la Olvidada romance Capítulo 125

Parecía un animalito lleno de desconfianza, tratando de descifrar las intenciones de un humano.

—¿Qué descubriste? —preguntó ella.

Federico lo resumió con frialdad:

—Antes de casarte conmigo, vendieron tu casa para pagar deudas de juego, y sé que tú pagaste una parte de esa deuda.

Para ser sincera, Magdalena estaba bastante sorprendida.

Más que nada, no entendía por qué Federico se había tomado la molestia de investigar algo así. ¿Acaso no tenía nada mejor que hacer?

—Gracias —dijo Magdalena—. Pero yo puedo resolverlo sola.

Federico no dijo nada. La observó fijamente por un momento, intentó contenerse, pero no pudo.

Abrió la boca y, con un tono un tanto cruel, preguntó:

—¿Cómo lo vas a resolver? ¿Llorando?

Magdalena frunció el ceño y justo cuando iba a responder, sintió que un trozo de tela le tocaba el borde del ojo.

Era el pañuelo de Federico.

Ni siquiera se había dado cuenta de que tenía lágrimas asomándose.

Al ver el pañuelo, recordó de golpe que, en la recepción, cuando Anaís se lastimó el dedo, Federico también le había ofrecido un pañuelo.

Lo sostuvo un segundo en su mano y luego se lo devolvió a Federico.

Sacó un paquete de pañuelos de su propio bolso y se limpió el rostro.

Federico ignoró su pequeño gesto de rechazo. Se apoyó contra el auto, sacó una cajetilla de cigarrillos del bolsillo interno de su saco y un encendedor.

Con un clic, la llama cobró vida.

Federico habló:

—Si piensas que dándoles dinero vas a mantener a raya a tus padres, tienes razón, funcionará. Pero solo servirá para retrasar el próximo escándalo.

Magdalena lo miró.

Se dio cuenta de que él parecía diferente a como era antes.

En el pasado, no solo jamás se habría molestado en investigar algo así, sino que, aunque lo supiera, ni de chiste se habría involucrado.

Notó cómo sostenía el cigarrillo entre sus largos dedos. El filtro era azul, lo que hacía resaltar la palidez de su piel.

El papel del cigarrillo y el metal de su reloj de pulsera creaban un contraste interesante que, de alguna manera, le quedaba muy bien.

La primera vez que Magdalena vio a Federico fue en un evento de negocios.

Capítulo 125 1

Capítulo 125 2

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