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Ya no Soy la Otra: La Venganza de la Olvidada romance Capítulo 152

En los otros reservados se escuchaba la música a todo volumen, pero en el suyo, donde solo estaban ellos dos, reinaba un silencio casi de funeral.

Julián bebía cada vez más; a diferencia de la última vez, no se contenía en absoluto.

Pronto se le subió a la cabeza.

Y sus insultos se volvieron cada vez más desagradables.

Que si era un desgraciado, un mujeriego, o hasta un viejo rabo verde... no dejaba de despotricar.

Al principio, cuando Federico escuchó que Julián planeaba conquistar a Magdalena, no sintió absolutamente nada.

Era imposible que tuviera éxito.

Pero, después de tantos intentos, la situación parecía empeorar.

Cuando Federico se enteró de que Julián le había enviado flores varios días seguidos y que ella las había aceptado...

Sintió cómo una ola de irritación incontrolable brotaba de su pecho.

Rosas... ¿acaso Magdalena no sabía lo que significaban las rosas?

Julián plantó ambas manos con fuerza sobre los hombros de Federico:

—Hermano, dime... ¿por qué Magdalena ni siquiera considera darme una oportunidad?

—Tengo dinero, no ando de mujeriego, y lo más importante es que mis intenciones son sinceras. ¿En qué no soy mejor que ese esposo que ni siquiera se preocupa por ella?

Para Federico, esas palabras estaban cruzando la línea.

Preguntó con frialdad:

—¿Por qué estás tan seguro de que su esposo no se preocupa por ella?

¿Por qué?

Julián soltó una pequeña risa sarcástica.

Según sus persistentes observaciones, había pruebas de sobra.

—La vez pasada que Magdalena estuvo hospitalizada, cuando fui a verla, la habitación estaba vacía. Si su esposo fuera un hombre decente, ¿la dejaría ir sola al hospital estando en ese estado?

—Además, ¡Magdalena es una gran estrella! Desde que se casó, los paparazzi no han conseguido ni una sola foto de los dos. ¿Qué significa eso? ¡Que él no quiere hacerlo público! Una relación que no se atreven a reconocer es una completa falta de respeto, ¿o acaso no es un hecho conocido en nuestro círculo?

—Y por si fuera poco, cuando Magdalena canceló su contrato, todos esos rumores desagradables se esparcieron por todas partes. Y lo más ridículo es que decían que era tu amante. ¿Dónde estaba su esposo en ese momento para defenderla? Escondido como un cobarde. En este medio, un escándalo así casi le cuesta la carrera, ¿y él no hace nada?

Julián, ajeno a la expresión ensombrecida de Federico, seguía contando con los dedos.

Capítulo 152 1

Capítulo 152 2

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