Entrar Via

Ya no Soy la Otra: La Venganza de la Olvidada romance Capítulo 195

Magdalena sonrió con resignación.

Entre el equipo del proyecto y los guardaespaldas que los acompañaban sumaban ocho personas; terminaron durmiendo todos juntos en el piso improvisando camas.

Por otro lado.

Después de acompañar a Anaís a su revisión, Federico se fue directo a la empresa.

Como últimamente había tenido demasiados asuntos personales, tuvo que compensarlo trabajando horas extras.

Al salir de la oficina empezaba a llover.

Inconscientemente, Federico abrió sus contactos en el celular.

El antiguo nombre de 'Magdalena (Estrella Entertainment)' lo había cambiado simplemente a su nombre.

Intentó llamarla.

Pero ella no contestó.

Al principio no le dio demasiada importancia, hasta que el Secretario Yáñez entró apresurado a la oficina.

—Señor Suárez, hubo un problema con el equipo del proyecto. Después de firmar el contrato del terreno, perdimos contacto con ellos.

—¿Cómo que perdieron contacto?

El Secretario Yáñez abrió la página de noticias.

—Hay alerta naranja por fuertes tormentas en la ciudad vecina, las comunicaciones están caídas y las autoridades activaron protocolos de emergencia.

—¿Qué estás diciendo?

Federico se levantó de golpe.

La silla giratoria salió despedida hacia atrás, dando dos vueltas en el vacío.

Agarró las llaves del auto y salió a toda prisa.

El Secretario Yáñez no sabía qué pretendía hacer.

El terreno estaba cerca de una montaña; si realmente había alertas de desastre, era imposible pasar.

Mientras caminaba, Federico marcaba repetidamente el número de Magdalena, pero nadie respondía.

En ese instante, lo invadió un profundo arrepentimiento.

¿Por qué demonios había dejado que ella fuera a la montaña a firmar ese contrato?

Sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

Llamó a Magdalena, al equipo del proyecto y hasta a la recepción de Auge Media.

La única respuesta que obtuvo fue que Magdalena no había regresado a Sierra Clara.

Yáñez lo persiguió hasta el estacionamiento subterráneo.

Federico se quedó en blanco.

No tenía idea de qué auto había llevado Magdalena ese día.

El oficial fue llamado a otra urgencia poco después.

Federico se quedó de pie bajo la lluvia, mirando cómo las luces de las patrullas parpadeaban en medio de la oscuridad.

El tráfico estuvo paralizado en la carretera toda la noche.

No fue hasta que comenzó a amanecer que retiraron la cinta de precaución.

Sin importarle si las zonas más afectadas ya eran seguras, Federico siguió las indicaciones del GPS y condujo directo hacia allá.

Estacionó el auto al otro lado de la calle y, justo al apagar el motor, vio salir a Magdalena y a Kevin, uno detrás del otro.

Magdalena llevaba puesta la chaqueta de Kevin sobre los hombros; el dobladillo ancho del abrigo hacía resaltar su hermosa silueta.

Kevin iba un paso atrás, con las mangas de la camiseta enrolladas, sonriendo mientras hablaba con el dueño del lugar.

Incluso así, no olvidó sostenerla del brazo mientras bajaban las escaleras.

Los movimientos de ambos se veían tan familiares y naturales, como si ellos fueran el verdadero matrimonio.

El corazón de Federico se desplomó.

Esa escena frente a sus ojos le resultó insoportablemente dolorosa.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Ya no Soy la Otra: La Venganza de la Olvidada