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Ya no Soy la Otra: La Venganza de la Olvidada romance Capítulo 227

—No me importa lo que digan los demás, dímelo tú.

Magdalena frunció el ceño.

Ella no quería que Federico supiera la verdad sobre el bebé, pero tampoco tenía intención de arrastrar a Kevin a sus problemas.

Intentó retirar su mano, pero no pudo soltarse.

Kevin la miró de reojo y le apretó los dedos un par de veces, enviándole una señal sutil.

Sin embargo, para los ojos de Federico, aquel gesto era una muestra de innegable intimidad.

Después de todo, él y Magdalena habían estado casados por tres años y ni siquiera se habían tomado de la mano tantas veces.

Federico recordó la noche que vio a Magdalena y a Kevin en el sitio del proyecto.

Recordó cómo reían, cómo compartían un asado juntos, tratándolo a él como a un perfecto extraño.

Recordó que Kevin sabía de su embarazo, mientras que a él lo habían mantenido completamente en la ignorancia.

¿Qué más necesitaba entender?

La furia terminó de destruir la barrera de su cordura.

Lanzó el puño directamente a la cara de Kevin.

El golpe hizo que Kevin retrocediera un par de pasos.

En un abrir y cerrar de ojos, ambos hombres se trenzaron a golpes.

—¡¿Acaso olvidaste la advertencia que te di?! ¡Te dije que si te acercabas a Magdalena, me aseguraría de arruinarte todos y cada uno de tus proyectos!

Kevin lo agarró por el cuello de la camisa: —¡Y yo te dije que me importan un carajo tus amenazas!

—¿No te importa? ¡Te importa tan poco tu empresa como el hecho de que Magdalena es una mujer casada! ¡Es mi esposa! ¿Con qué derecho vienes a seducirla?

—¿Porque fueron juntos a la universidad? ¿O porque tu mediocre compañía Auge Media cree que puede robarme lo que es mío aprovechando un contrato? ¿Te atreves a seducir a una mujer casada? ¡O tal vez fui demasiado blando contigo y creíste que podrías salirte con la tuya sin consecuencias!

—¿Y tienes el descaro de llamarla tu esposa? Ella está casada, sí... ¿y tú? ¡Casado, pero enredado con esa mosquita muerta! ¡La dejaste pudriéndose sola durante tres años mientras corrías a consentir a la trepadora que acaba de volver al país!

Federico peleaba sucio y con brutalidad. Kevin estaba acorralado recibiendo los golpes, hasta que logró girar y devolverle un derechazo en la cara.

Kevin maldijo entre jadeos: —¡Ay, gran presidente Suárez! ¿De verdad crees que por tener dinero puedes hacer lo que te dé la gana? Déjame decirte que aparte de dinero, no vales nada. Estás ciego. Cualquiera se da cuenta de que la tal Anaís es una perra manipuladora. ¿Y dices que yo te robo a tu mujer?

Soltó una risa sarcástica.

—Si no hubieras puesto a tu amante como jefa directa de tu esposa en Estrella Entertainment, ¿crees que Magdalena habría sufrido tantos bloqueos que tuvo que venir a buscarme a mí?

Capítulo 227 1

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