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Ya no Soy la Otra: La Venganza de la Olvidada romance Capítulo 274

La pequeña llevaba un vestido blanco con toques rosas. Tenía las mejillas sonrosadas y al sonreír se le formaba un hoyuelo en un lado. Sus dos trencitas rebotaban con cada uno de sus movimientos.

Era preciosa y estaba llena de vida.

Parecía un pequeño rayito de sol.

—Qué niña tan linda, y de verdad habla francés.

—Suena hermoso. Maldición, ya tengo un tremendo vándalo en casa y me están dando ganas de tener una niña.

Federico también la escuchó.

Al darse cuenta de que era Dora quien hablaba, no sintió ni una pizca de molestia; al contrario, lo invadió un sutil sentimiento de orgullo.

Benjamín, rojo del coraje, pataleó en el suelo y empezó a maldecir aún peor.

Dora le advirtió a la madre de familia de hace un momento:

—Señora, Benjamín la está insultando.

Y procedió a traducirle palabra por palabra.

El rostro de la mujer pasó por todos los colores posibles.

—¡Qué niño tan malcriado! ¿De quién es?

Federico no tuvo más remedio que disculparse de nuevo. El escándalo incluso atrajo la atención del director del kínder.

Magdalena no desaprovechó la oportunidad.

Y los otros padres del grupo uno tampoco.

Tras la feria, Federico tuvo que reunirse con los demás padres en la oficina del director.

Para sorpresa de todos, fue Benjamín quien empezó a gritar que ya no quería ir a la escuela.

Sin otra opción, Federico se llevó al niño a casa.

Dora estaba encantada con el resultado.

—Se escuchan las risas de Dora desde la otra cuadra.

—¡Tía Sara!

Dora corrió hacia la puerta.

Los fans en la transmisión en vivo no eran los únicos emocionados; hasta los fotógrafos del evento perdieron la cabeza y empezaron a gritar su nombre.

—¡Magdalena, mira al centro, por favor!

—¿Podrías compartirnos lo que sentiste al ganar el premio hace dos años? ¿Por qué dejaste que el equipo de producción lo recibiera por ti?

—¡Magdalena, ¿cuáles son tus próximos proyectos?! ¿Te animarías a participar en un reality show?

Las cámaras de los periodistas se empujaban unas a otras, demostrando lo apretados que estaban.

El presentador notó que el número de espectadores se disparaba.

[¡De verdad es Magdalena! Con lo discreta que había estado, pensé que no vendría. ¡Tres años sin verla y sigue teniendo una figura envidiable!]

[Con esa belleza y esa clase, eclipsa a todas.]

[Los fans de su trabajo estamos llorando mares. ¡Dios sabe cuántas veces repetí su última película!]

[¡Las cosas como son! ¡Magdalena se para ahí y todas las demás pasan a ser relleno!]

Nadie sabía quién fue el primero en fijarse en un nombre de usuario particular que acababa de entrar a la transmisión en vivo.

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