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Ya no Soy la Otra: La Venganza de la Olvidada romance Capítulo 34

—No —respondió Federico—. Ella es muy razonable.

—¿De verdad? —Anaís se sirvió una copa de bebida y dio un pequeño sorbo—. Creí que ese día me hizo beber a propósito, me echó toda la culpa con una actitud horrible. Qué bueno que solo fue un malentendido. Tiene una personalidad tan buena, y actúa tan bien.

Los tres conversaron de forma casual un rato, y Anaís le preguntó a Federico si podría participar en una entrevista en pareja para la revista.

Federico nunca solía mostrar su rostro al público; además de proteger su privacidad, tampoco le veía beneficios para la empresa.

Pero ahora, dar una entrevista ayudaría a aumentar la confianza de los inversores.

—De acuerdo —confirmó Federico directamente.

Anaís contuvo su alegría, sacó su celular, tomó una foto, la editó y la publicó.

[Anaís Cárdenas de Estrella Entertainment: Nada es gratis en esta vida, pero las horas extras sí lo son. Colaboración con la revista confirmada, ¡espérenla con ansias~!]

La foto mostraba su propia mano sosteniendo una copa.

Casualmente, Federico también apareció en el encuadre.

Llevaba en su muñeca un reloj Patek Philippe, discreto pero lujoso.

La revista que Anaís había conseguido se llamaba Eco Times, una publicación financiera reconocida internacionalmente y considerada la biblia de la riqueza en la industria.

Los empresarios que aparecían allí solían ser dueños de cientos de millones, y la entrevista sería en inglés.

Al ver la noticia, los internautas aplaudieron su nivel de contactos.

Otros empezaron a especular a quién le pertenecía la mano con el reloj en la foto.

Magdalena también lo vio, y por supuesto, lo reconoció.

Porque el reloj que Federico llevaba en su mano era el regalo que ella le había dado, un modelo Aquanaut de Patek Philippe.

Cuando Magdalena le regaló el reloj, se alegró pensando que, quizás, al bajar la cabeza para mirar la hora durante las reuniones, él pensaría en ella.

Y ahora, estaba en la foto de otra mujer.

Qué irónico.

Magdalena no pudo pegar el ojo en toda la noche. Al día siguiente, terminó sus grabaciones y voló de regreso a Sierra Clara.

Apenas se bajó del avión, recibió una llamada del Secretario Yáñez.

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