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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 1129

Todos tomaron asiento.

El chef estaba de pie a un lado, sirviendo la comida con una presentación impecable, haciendo que cada platillo luciera aún más apetitoso.

Como todavía faltaba un poco para que comenzara la cena, Amaya tenía pensado mostrarle la mansión Ortega a Sebastián.

Sin embargo, en ese momento, Reni empezó a llorar porque le dolía el estómago.

Amaya y Romeo corrieron con ella a la habitación, y Beatriz junto a Ximena subieron de inmediato para ver en qué podían ayudar.

Sebastián observó la elegante y clásica arquitectura de la casa. Llevado por la curiosidad, comenzó a dar unos pasos por el lugar.

Últimamente había llovido mucho, y desde el rescate de Catalina en el bosque, la fricción de sus prótesis metálicas le había provocado úlceras en ambas piernas.

Tener que asistir a eventos sociales y fingir que todo estaba bien era un verdadero suplicio para él.

Pero esta era la primera invitación formal que recibía de los padres de Romeo.

Ya fuera por educación o por asegurar la felicidad de su hermana, no podía faltar.

Después de caminar un poco, Sebastián sintió un dolor insoportable en las piernas.

Al ver unas bancas de piedra en el jardín, se sentó de inmediato.

Justo cuando estaba a punto de soltar un largo suspiro para aliviar su molestia, vio a una joven correr hacia él por el otro extremo del pasillo. Llevaba un vestido elegante y sostenía un pequeño perrito.

—¡Sebas! ¡De verdad eres tú!

Desde lejos, Catalina reconoció la figura imponente de Sebastián.

Fijó su mirada en él y corrió emocionada. Al confirmar que realmente era él, no pudo ocultar su alegría.

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