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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 222

Los trabajadores se miraron entre sí, asombrados de que el famosísimo presidente del Grupo Muñoz bajara de su pedestal para ir a negociar directamente con unos simples obreros como ellos.

Diego levantó la muñeca para revisar su reloj y añadió con un tono tranquilo pero tentador:

—No me importa cómo le hagan, pero quiero ver esto terminado antes de que acabe el mes. Si me entregan a tiempo, yo mismo les firmo el cheque final y les doy un veinte por ciento extra de bono.

Ante una buena recompensa, siempre sobra disposición.

El ambiente de flojera se disipó al instante, y el jefe de obra se acercó con una sonrisa de oreja a oreja:

—¡No se preocupe, jefe! Con esa motivación, ¡hasta nos quedamos a trabajar de noche para dejarle esto al cien!

Diego asintió levemente, jaló una silla y se sentó ahí mismo para supervisar la obra en persona.

Se lo tomó tan en serio que se quedó acampando en la construcción durante toda una semana.

La noticia no tardó en llegar a oídos de Beatriz.

Cuando Beatriz apareció en la obra, vio a Diego parado en el pasillo del segundo piso.

Tenía un reporte de avances en la mano y escuchaba atentamente al jefe de obra, con una expresión concentrada y seria.

Al escuchar los pasos de Beatriz subiendo la escalera, se giró. Al darse cuenta de que era ella, se levantó de inmediato y la saludó con educación:

—Suegra.

Beatriz, al confirmar que realmente era él, no pudo evitar que una sonrisa irónica se dibujara en su rostro:

—Señor Muñoz, este lugar le queda chico a alguien de su nivel. Con que mandara el dinero era más que suficiente. Andar de maestro de obra no es lo suyo.

Diego se acomodó los puños de la camisa, manteniendo la compostura:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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